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domingo, 22 de julio de 2012

EN TORNO AL DÍA DEL AMIGO

Cuando éramos chicos cualquier tarde de juegos era el Día Del Amigo, aún cuando este festejo no existía. Eran días para jugar y celebrar y donde ser felices era lo más normal. Antes que el hombre pisase la luna nosotros ya celebrábamos sin saberlo este día. Vivir era una fiesta a la que todos estábamos invitados, sin exclusión. Los chicos no conocen ese concepto. Yo recuerdo mi pueblo con sus mansas calles de tierra donde se jugaba a las bolitas, a la escondida, a la pelota… Celebrar era compartir árboles y picardías con un espíritu de cuerpo digno de las mejores causas. ¿Sabríamos que la amistad es una causa en sí y de las más nobles?

Con mi amigo Alejandro jugábamos a muchas cosas, entre ellas a las bolitas. A un juego cuyo nombre se me ha olvidado. Consistía en poner no recuerdo cuántas bolitas en fila dentro de un dibujo que era un círculo con una línea que se dibujaba desde su parte derecha horizontalmente. Se ponía una bolita en la parte izquierda del círculo, otra en la derecha, de donde salía la línea y las de más sobre la línea. Era parecido a dibujar una llave grande. Uno tiraba y se ganaba todas las bolitas que quedaban a la derecha de la que sacaba con su tiro. ¡Con qué paciencia jugaba conmigo pese a mi dificultad para apuntar debido a mi discapacidad física! Cuando la cosa era con otros chicos tiraba él, yo miraba. Aún me hace feliz ver cómo se divierten los demás. Me gusta ver jugar a las bochas.

Otra gran referencia en este día fue mi primo Daniel que se nos fue tan joven en un accidente. Estaba siempre lleno de vida, de inquietudes. Por él mi hermano y yo tuvimos un telescopio que salió en la revista Hobbies. Una vez hizo una ballesta, otra una escopeta de madera que tenía en la punta clavada una tira de goma de una cámara de auto y cerca de la culata un broche de la ropa que hacía de gatillo. Tiraba bolitas de paraíso. Hasta me ayudaba teniéndolo y yo le decía “ahí” y él soltaba el “sofisticado” gatillo.

Después fui a vivir con mis padres y mi hermano. Para hablar de él ningún artículo o post alcanzaría. Debería dedicarle todo un blog y no alcanzaría a contar lo que fue y es para mí. Sus juegos se adaptaban a lo que yo también podía disfrutar. Hasta armaba una carpa y me hacía un circo. A su corta edad inventaba juegos para jugar conmigo. Estudiábamos juntos y yo le tomaba las lecciones. Pobre, yo pretendía que me las dijera al pie de la letra, no entendía que lo que importa es el concepto. Después fue abanderado.

Esto fue lo que me inspiró esta vez el Día Del Amigo. No quería escribir casi lo mismo que todos los años. Agradezco al amigo Carlos Legarreta y a Jabulani Libros la libertad para publicar en Mesa De Libros. Tanto él como su señora esposa me muestran cada día y desde hace muchos años lo que significa la Amistad a pesar de nuestras diferencias futbolísticas. El pobre es de un equipo que quisiera ser grande y no lo puede lograr. Yo quisiera que ganaran alguna vez pero eso es más difícil que yo termine a tiempo este post. Paraná, 23 de julio. JAJAJA.

Para Mesa De Libros

Mario D. Raffo