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sábado, 17 de diciembre de 2011

NUESTROS MEJORES DESEOS

Dicen que para un artista lo peor es la página en blanco.

Si esta página quedara sin palabras igual estaría cargada de gratitud por las doscientas visitas que tenemos mensualmente. Sabemos que “estadísticamente” y comparado con cualquier blog parecen pocas; Para Jabulani Libros cada visita es un honor.

Honor al que por falta de diálogo no sabemos cómo atender mejor.

Si nos dejaran sus comentarios podríamos serles de mayor utilidad. Por supuesto que quisiéramos vender pero primero queremos servir. Dialogar. Saber qué esperan de este blog.

Nuestro año ha sido bueno y esperamos que el vuestro también lo haya sido. Tenemos que hacer planes para el 2012.

Sabemos que existe mucha gente ávida de lectura. Acabo de ver que en España, un país donde nos leen mucho, en 2010 se han publicado casi noventa mil entre libros, revistas y folletos, (publicaciones de menos de cincuentidos páginas.) ¿No es todo un canto de fe en el porvenir? ¿Qué crisis puede doblegar a un país que lee?

No estamos negando tantos problemas económicos que aquí en Argentina los tenemos y graves.

Pero son las clases media y media baja las que buscan en el conocimiento una vida mejor, aprender herramientas para alcanzar esa vida más plena con la que aún sueñan. Con la que siempre soñaremos. El progreso que ofrecen los demagogos es efímero.

Desde aquí los invitamos a participar en el blog.

A participar con vuestras ideas y comentarios. A ser mucho más que un número.

Por eso a las primeras 50 personas que nos respondan ¿Qué escritor argentino le puso el nombre de su utopía a un libro? Jabulani Libros obsequiará un libro que enviaremos a su mail.

Yo por mi parte les envío unos poemas míos a los 50 primeros que nos comenten cualquiera de nuestros artículos diciendo por qué le agradó.

Jabulani Libros quiere así celebrar vuestra constante y fiel compañía. Si lo desean también pueden enviarnos algún artículo, propio o que encuentren y consideren que merece ser divulgado.

Busquemos maneras de compartir estas fiestas conociéndonos. Sólo me queda alzar una copa imaginaria y sin alcohol, para que no se enoje mi madre, deseando lo mejor para cada uno de ustedes y también para nosotros.

Que todo vaya a mejor.

Para Mesa De Libros

Mario D. Raffo

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sábado, 17 de septiembre de 2011

POR QUÉ ENSEÑAMOS Y APRENDEMOS

A este mensaje del señor legarreta, dueño de Jabulani Libros, y a título quiero agregar una queja por el silencio con que  pasó este vi centenario del nacimiento de don Domingo Faustino Sarmiento. ¡QUÉ ESTRECHEZ DE MIRADA!

…Los mensajes muy largos no se leen (“justificaciones” de la época…)

Pero mañana festejamos el “día del maestro”…y nada mejor que leer algunos decires de un maestro, que quizás nos hagan recordar otras épocas y nos demuestren que, ¡por suerte!, el tiempo y la reflexión acerca de lo realizado, nos ayudan a “mirar” nuestro trabajo desde otro lugar…

“Es necesario desarrollar una pedagogía de la pregunta. Siempre estamos escuchando una pedagogía de la respuesta. Los profesores contestan a preguntas que los alumnos no han hecho”…

Alfabetizarse no es aprender a repetir palabras, sino a decir su palabra…

Jamás acepté que la práctica educativa debería limitarse sólo a la lectura de la palabra, a la lectura del texto, sino que debería incluir la lectura del contexto, la lectura del mundo. …Somos seres condicionados pero no determinados. Todo Acto Educativo es un Acto Político.

Todos nosotros sabemos algo. Todos nosotros ignoramos algo. Por eso, aprendemos siempre…(Paulo Freire)

Que sigamos sintiendo la alegría de aprender sin condicionamientos…!!!

Felices días por-venir!! Abrazos. Carlos.

viernes, 9 de septiembre de 2011

HOMBRE DE LA ESQUINA ROSADA

A Enrique Amorim

A mí, tan luego, hablarme del finado Francisco Real. Yo lo conocí, y eso que éstos no eran sus barrios porque él sabía tallar más bien por el Norte, por esos laos de la laguna de Guadalupe y la Batería. Arriba de tres veces no lo traté, y ésas en una misma noche, pero es noche que no se me olvidará, como que en ella vino la Lujanera porque sí, a dormir en mi rancho y Rosendo Juárez dejó, para no volver, el Arroyo. A ustedes, claro que les falta la debida esperiencia para reconocer ese nombre, pero Rosendo Juárez el Pegador era de los que pisaban más fuerte por Villa Santa Rita. Mozo acreditao para el cuchillo era uno de los hombres de D. Nicolás Paredes, que era uno de los hombres de Morel. Sabía llegar de lo más paquete al quilombo, en un oscuro, con las prendas de plata; los hombres y los perros lo respetaban y las chinas también; nadie inoraba que estaba debiendo dos muertes; usaba un chambergo alto, de ala finita, sobre la melena grasienta; la suerte lo mimaba, como quien dice. Los mozos de la Villa le copiábamos hasta el modo de escupir. Sin embargo, una noche nos ilustró la verdadera condición de Rosendo.

Parece cuento, pero la historia de esa noche rarísima empezó por un placero insolente de ruedas coloradas, lleno hasta el tope de hombres, que iba a los barquinazos por esos callejones de barro duro, entre los hornos de ladrillos y los huecos, y dos de negro, déle guitarriar y aturdir, y el del pescante que les tiraba un fustazo a los perros sueltos que se le atravesaban al moro, y un emponchado iba silencioso en el medio, y ése era el Corralero de tantas mentas, y el hombre iba a peliar y a matar. La noche era una bendición de tan fresca; dos de ellos iban sobre la capota volcada, como si la soledá juera un corso. Ese jué el primer sucedido de tantos que hubo, pero recién después lo supimos. Los muchachos estábamos dende temprano en el salón de Julia, que era un galpón de chapas de cinc, entre el camino de Gauna y el Maldonado. Era un local que usté lo divisaba de lejos, por la luz que mandaba a la redonda el farol sinvergüenza, y por el barullo también. La Julia, aunque de humilde color, era de lo más conciente y formal, así que no faltaban musicantes, güen beberaje y compañeras resistentes pal baile. Pero la Lujanera, que era la mujer de Rosendo, las sobraba lejos a todas. Se murió, señor, y digo que hay años en que ni pienso en ella, pero había que verla en sus días, con esos ojos. Verla, no daba sueño.

La caña, la milonga, el hembraje, una condescendiente mala palabra de boca de Rosendo, una palmada suya en el montón que yo trataba de sentir como una amistá: la cosa es que yo estaba lo más feliz. Me tocó una compañera muy seguidora, que iba como adivinándome la intención. El tango hacía su voluntá con nosotros y nos arriaba y nos perdía y nos ordenaba y nos volvía a encontrar. En esa diversión estaban los hombres, lo mismo que en un sueño, cuando de golpe me pareció crecida la música, y era que ya se entreveraba con ella la de los guitarreros del coche, cada vez más cercano. Después, la brisa que la trajo tiró por otro rumbo, y volví a atender a mi cuerpo y al de la compañera y a las conversaciones del baile. Al rato largo llamaron a la puerta con autoridá, un golpe y una voz. En seguida un silencio general, una pechada poderosa a la puerta y el hombre estaba adentro. El hombre era parecido a la voz.

Para nosotros no era todavía Francisco Real, pero sí un tipo alto, fornido, trajeado enteramente de negro, y una chalina de un color como bayo, echada sobre el hombro. La cara recuerdo que era aindiada, esquinada.

Me golpeó la hoja de la puerta al abrirse. De puro atolondrado me le juí encima y le encajé la zurda en la facha, mientras con la derecha sacaba el cuchillo filoso que cargaba en la sisa del chaleco, junto al sobaco izquierdo. Poco iba a durarme la atropellada. El hombre, para afirmarse, estiró los brazos y me hizo a un lado, como despidiéndose de un estorbo. Me dejó agachado detrás, todavía con la mano abajo del saco, sobre el arma inservible. Siguió como si tal cosa, adelante. Siguió, siempre más alto que cualquiera de los que iba desapartando, siempre como sin ver. Los primeros —puro italianaje mirón— se abrieron como abanico, apurados. La cosa no duró. En el montón siguiente ya estaba el Inglés esperándolo, y antes de sentir en el hombro la mano del forastero, se le durmió con un planazo que tenía listo. Jué ver ese planazo y jué venírsele ya todos al humo. El establecimiento tenía más de muchas varas de fondo, y lo arriaron como un cristo, casi de punta a punta, a pechadas, a silbidos y a salivasos. Primero le tiraron trompadas, después, al ver que ni se atajaba los golpes, puras cachetadas a mano abierta o con el fleco inofensivo de las chalinas, como riéndose de él. También, como reservándolo pa Rosendo, que no se había movido para eso de la paré del fondo, en la que hacía espaldas, callado. Pitaba con apuro su cigarrillo, como si ya entendiera lo que vimos claro después. El Corralero fue empujado hasta él, firme y ensangrentado, con ese viento de chamuchina pifiadora detrás. Silbado, chicoteado, escupido, recién habló cuando se enfrentó con Rosendo. Entonces lo miró y se despejó la cara con el antebrazo y dijo estas cosas:

—Yo soy Francisco Real, un hombre del Norte. Yo soy Francisco Real, que le dicen el Corralero. Yo les he consentido a estos infelices que me alzaran la mano, porque lo que estoy buscando es un hombre. Andan por ahí unos bolaceros diciendo que en estos andurriales hay uno que tiene mentas de cuchillero, y de malo, y que le dicen el Pegador. Quiero encontrarlo pa que me enseñe a mí, que soy naides, lo que es un hombre de coraje y de vista.

Dijo esas cosas y no le quitó los ojos de encima. Ahora le relucía un cuchillón en la mano derecha, que en fija lo había traído en la manga. Alrededor se habían ido abriendo los que empujaron, y todos los mirábamos a los dos, en un gran silencio. Hasta la jeta del mulato ciego que tocaba el violín, acataba ese rumbo.

En eso, oigo que se desplazaban atrás, y me veo en el marco de la puerta seis o siete hombres, que serían la barra del Corralero. El más viejo, un hombre apaisanado, curtido, de bigote entrecano, se adelantó para quedarse como encandilado por tanto hembraje y tanta luz, y se descubrió con respeto. Los otros vigilaban, listos para dentrar a tallar si el juego no era limpio.

¿Qué le pasaba mientras tanto a Rosendo, que no lo sacaba pisotiando a ese balaquero? Seguía callado, sin alzarle los ojos. El cigarro no sé si lo escupió o si se le cayó de la cara. Al fin pudo acertar con unas palabras, pero tan despacio que a los de la otra punta del salón no nos alcanzó lo que dijo. Volvió Francisco Real a desafiarlo y él a negarse. Entonces, el más muchacho de los forasteros silbó. La Lujanera lo miró aborreciéndolo y se abrió paso con la crencha en la espalda, entre el carreraje y las chinas, y se jué a su hombre y le metió la mano en el pecho y le sacó el cuchillo desenvainado y se lo dio con estas palabras:

—Rosendo, creo que lo estarás precisando.

A la altura del techo había una especie de ventana alargada que miraba al arroyo. Con las dos manos recibió Rosendo el cuchillo y lo filió como si no lo reconociera. Se empinó de golpe hacia atrás y voló el cuchillo derecho y fue a perderse ajuera, en el Maldonado. Yo sentí como un frío.

—De asco no te carneo —dijo el otro, y alzó, para castigarlo, la mano. Entonces la Lujanera se le prendió y le echó los brazos al cuello y lo miró con esos ojos y le dijo con ira:

—Déjalo a ése, que nos hizo creer que era un hombre.

Francisco Real se quedó perplejo un espacio y luego la abrazó como para siempre y les gritó a los musicantes que le metieran tango y milonga, y a los demás de la diversión, que bailáramos. La milonga corrió como un incendio de punta a punta. Real bailaba muy grave, pero sin ninguna luz, ya pudiéndola. Llegaron a la puerta y gritó:

—¡Vayan abriendo cancha, señores, que la llevo dormida!

Dijo, y salieron sien con sien, como en la marejada del tango, como si los perdiera el tango.

Debí ponerme colorao de vergüenza. Di unas vueltitas con alguna mujer y la planté de golpe. Inventé que era por el calor y por la apretura y juí orillando la paré hasta salir. Linda la noche, ¿para quién? A la vuelta del callejón estaba el placero, con el par de guitarras derechas en el asiento, como cristianos. Dentré a amargarme de que las descuidaran así, como si ni pa recoger changangos sirviéramos. Me dio coraje de sentir que no éramos naides. Un manotón a mi clavel de atrás de la oreja y lo tiré a un charquito y me quedé un espacio mirándolo, como para no pensar en más nada. Yo hubiera querido estar de una vez en el día siguiente, yo me quería salir de esa noche. En eso, me pegaron un codazo que jué casi un alivio. Era Rosendo, que se escurría solo del barrio.

—Vos siempre has de servir de estorbo, pendejo —me rezongó al pasar, no sé si para desahogarse, o ajeno. Agarró el lado más oscuro, el del Maldonado; no lo volví a ver más.

Me quedé mirando esas cosas de toda la vida —cielo hasta decir basta, el arroyo que se emperraba solo ahí abajo, un caballo dormido, el callejón de tierra, los hornos— y pensé que yo era apenas otro yuyo de esas orillas, criado entre las flores de sapo y las osamentas. ¿Qué iba a salir de esa basura sino nosotros, gritones pero blandos para el castigo, boca y atropellada no más? Sentí después que no, que el barrio cuanto más aporriao, más obligación de ser guapo. ¿Basura? La milonga déle loquiar, y déle bochinchar en las casas, y traía olor a madreselvas el viento. Linda al ñudo la noche. Había de estrellas como para marearse mirándolas, unas encima de otras. Yo forcejiaba por sentir que a mí no me representaba nada el asunto, pero la cobardía de Rosendo y el coraje insufrible del forastero no me querían dejar. Hasta de una mujer para esa noche se había podido aviar el hombre alto. Para ésa y para muchas, pensé, y tal vez para todas, porque la Lujanera era cosa seria. Sabe Dios qué lado agarraron. Muy lejos no podían estar. A lo mejor ya se estaban empleando los dos, en cualesquier cuneta.

Cuando alcancé a volver, seguía como si tal cosa el bailongo.

Haciéndome el chiquito, me entreveré en el montón, y vi que alguno de los nuestros había rajado y que los norteros tangueaban junto con los demás. Codazos y encontrones no había, pero sí recelo y decencia. La música parecía dormilona, las mujeres que tangueaban con los del Norte, no decían esta boca es mía.

Yo esperaba algo, pero no lo que sucedió.

Ajuera oímos una mujer que lloraba y después la voz que ya conocíamos, pero serena, casi demasiado serena, como si ya no juera de alguien, diciéndole:

—Entrá, m'hija —y luego otro llanto. Luego la voz como si empezara a desesperarse.

—¡Abrí te digo, abrí guacha arrastrada, abrí, perra! —Se abrió en eso la puerta tembleque, y entró la Lujanera, sola. Entró mandada, como si viniera arreándola alguno.

—La está mandando un ánima —dijo el Inglés.

—Un muerto, amigo —dijo entonces el Corralero. El rostro era como de borracho. Entró, y en la cancha que le abrimos todos, como antes, dio unos pasos mareados —alto, sin ver— y se fue al suelo de una vez, como poste. Uno de los que vinieron con él lo acostó de espaldas y le acomodó el ponchito de almohada. Esos ausilios lo ensuciaron de sangre. Vimos entonces que traiba una herida juerte en el pecho; la sangre le encharcaba y ennegrecía un lengue punzó que antes no lo oservé, porque lo tapó la chalina. Para la primera cura, una de las mujeres trujo caña y unos trapos quemados. El hombre no estaba para esplicar. La Lujanera lo miraba como perdida, con los brazos colgando. Todos estaban preguntándose con la cara y ella consiguió hablar. Dijo que luego de salir con el Corralero, se jueron a un campito, y que en eso cae un desconocido y lo llama como desesperado a pelear y le infiere esa puñalada y que ella jura que no sabe quién es y que no es Rosendo. ¿Quién le iba a creer?

El hombre a nuestros pies se moría. Yo pensé que no le había temblado el pulso al que lo arregló. El hombre, sin embargo, era duro. Cuando golpeó, la Julia había estao cebando unos mates y el mate dio la vuelta redonda y volvió a mi mano, antes que falleciera. "Tápenme la cara", dijo despacio, cuando no pudo más. Sólo le quedaba el orgullo y no iba a consentir que le curiosearan los visajes de la agonía. Alguien le puso encima el chambergo negro, que era de copa altísima. Se murió abajo del chambergo, sin queja. Cuando el pecho acostado dejó de subir y bajar, se animaron a descubrirlo. Tenía ese aire fatigado de los difuntos; era de los hombres de más coraje que hubo en aquel entonces, dende la Batería hasta el Sur; en cuanto lo supe muerto y sin habla, le perdí el odio.

—Para morir no se precisa más que estar vivo —dijo una del montón, y otra, pensativa también:

—Tanta soberbia el hombre, y no sirve más que pa juntar moscas.

Entonces los norteros jueron diciéndose una cosa despacio y dos a un tiempo la repitieron juerte después:

—Lo mató la mujer.

Uno le gritó en la cara si era ella, y todos la cercaron. Ya me olvidé que tenía que prudenciar y me les atravesé como luz. De atolondrado, casi pelo el fiyingo. Sentí que muchos me miraban, para no decir todos. Dije como con sorna:

—Fijensén en las manos de esa mujer. ¿Qué pulso ni qué corazón va a tener para clavar una puñalada?

Añadí, medio desganado de guapo:

—¿Quién iba a soñar que el finao, que asegún dicen, era malo en su barrio, juera a concluir de una manera tan bruta y en un lugar tan enteramente muerto como éste, ande no pasa nada, cuando no cae alguno de ajuera para distrairnos y queda para la escupida después?

El cuero no le pidió biaba a ninguno.

En eso iba creciendo en la soledá un ruido de jinetes. Era la policía. Quien más, quien menos, todos tendrían su razón para no buscar ese trato, porque determinaron que lo mejor era traspasar el muerto al arroyo. Recordarán ustedes aquella ventana alargada por la que pasó en un brillo el puñal. Por ahí pasó después el hombre de negro. Lo levantaron entre muchos y de cuanto centavos y cuanta zoncera tenía, lo alijeraron esas manos y alguno le hachó un dedo para refalarle el anillo. Aprovechadores, señor, que así se le animaban a un pobre dijunto indefenso, después que lo arregló otro más hombre. Un envión y el agua torrentosa y sufrida se lo llevó. Para que no sobrenadara, no sé si le arrancaron las vísceras, porque preferí no mirar. El de bigote gris no me quitaba los ojos. La Lujanera aprovechó el apuro para salir.

Cuando echaron su vistazo los de la ley, el baile estaba medio animado. El ciego del violín le sabía sacar unas habaneras de las que ya no se oyen. Ajuera estaba queriendo clariar. Unos postes de ñandubay sobre una lomada estaban como sueltos, porque los alambrados finitos no se dejaban divisar tan temprano.

Yo me fui tranquilo a mi rancho, que estaba a unas tres cuadras. Ardía en la ventana una lucesita, que se apagó en seguida. De juro que me apuré a llegar, cuando me di cuenta. Entonces, Borges, volví a sacar el cuchillo corto y filoso que yo sabía cargar aquí, en el chaleco, junto al sobaco izquierdo, y le pegué otra revisada despacio, y estaba como nuevo, inocente, y no quedaba ni un rastrito de sangre.

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miércoles, 20 de julio de 2011

UNA BELLA ESCUSA
Día Del Amigo: Aunque para algunos sea una cuestión comercial, si no estuviera ya tocándome los talones yo no hallaría el momento de escribir estas frases. Así que creo que es más: Es la excusa perfecta para tratar de hacer esta pequeña caricia a las muchas personas que hacen que valga la pena estar en silla de ruedas, yo estaría pensando qué libro ofrecer o simplemente abandonado a ver cómo pasa la vida, vacía, absurda. Porque sin amigos, sin pasiones, me es muy difícil imaginarme frente al la PC con todas las dificultades que tengo para usar el teclado. Las redes sociales, los blog, que al principio me paralizaron, hoy son un aliciente para escribir, para contarte cosas. ¡Sí, estoy copiando el estilo de Lanata! ¿ok? ¡Para más no me da! Y tampoco soy brillante como Jorge. Y es esto lo que permite Internet con sus blogs y redes sociales; Que los que tenemos algo que decir podamos hacerlo. Que ningún editor nos tache nada. ¿Alguno me puede decir cómo retomar mi tema?  Ah, sí. Muchas veces se dice que esta es una fecha comercial, y en parte lo es, pero mirá, yo no le pago UN SÓLO PESO a don Facebook o al amigo Google por saludar a mi amigo Quico y decirle todo lo orgulloso que estoy de que sea bombero voluntario. Que duerma con su uniforme siempre a los pies de la cama por si lo llaman. No sé si lo sigue haciendo pero fueron muchos años. O hablarte de mi amiga Alicia poblando de voces el aire de mi añorada Cañada Rosquín. Y si no fuera por una fecha creo que no estaría contándote nada de esto. También me gustaría contarte de la conmovedora fuerza de alguien por seguir tocando su piano pero esa persona desea hacerlo en silencio y como amigo quiero respetar su actitud.  ¿Mira todo lo que saca a fuera una fecha como esta? Yo no me voy a rasgar ni una de mis vestiduras, ¡con lo cara que están! porque cuando tenía quien me llevara a la feria de artesanos ¡vaya si aprovechaba cada fecha para vender! Y para ir cerrando Quero abrazar a todos los que nos visitan desde las más remotas partes del mundo, agradecérselo y animarlos a que nos dejen sus comentarios para poder complacerlos mejor con nuestras publicaciones y desear que tengamos todos el más feliz Día del Amigo.

Lo más bello para todos.

Para Mesa de Libros
Mario D. Raffo

martes, 19 de julio de 2011

Un paseo ideal para las vacaciones de invierno

Librerías con historia, para encontrar lo impensado

La aventura es buscar lo que se quiere y dejarse sorprender por lo que se encuentra. Hay libros hasta desde 50 centavos. El condimento extra es trabar conversación con sus propietarios: libreros de toda la vida que siempre pueden y quieren dar alguna opinión. Y contar alguna historia.

Martes 19 de Julio de 2011 Hs.

Altman sostiene una librería de viejo con más de 70 años de historia.

Altman sostiene una librería de viejo con más de 70 años de historia.

Medina reconoce con facilidad el perfil de sus clientes y sus preferencias.

Medina reconoce con facilidad el perfil de sus clientes y sus preferencias.

Legarreta trabaja codo a codo con su esposa en Jabulani.

Legarreta trabaja codo a codo con su esposa en Jabulani.

No cualquiera es librero y mucho menos en una librería de viejo. Uno se da cuenta en el momento que se mete en sus locales y conversa con ellos: entonces asoman sus particularidades, más allá de la escenografía que por sí misma resulta disonante con respecto al paisaje común y silvestre de los comercios que se presentan en el rubro.
Hay estilos, claro.
Librería Altman, libros de ocasión, es la marca del negocio que atiende Eduardo Altman y que fundó su padre con el mismo nombre hace por lo menos 70 años, cuando se emplazaba en la esquina de Tucumán y Cervantes.
Altman vende “libros de ocasión” en un local de calle Villaguay, que se angosta a causa de los anaqueles con cientos de volúmenes, en la mayoría de los casos con más de dos décadas de antigüedad y mucho más también. Atrás está su casa y también más bibliotecas y más libros.
Para los periodistas de EL DIARIO, Altman es un nombre conocido, no solamente porque suele enviar cartas de lectores o colaboraciones a nuestra Hoja, sino también sobres que incluyen ejemplares subrayados en rojo, correcciones con signos de admiración y críticas que no se cuida en amortiguar con alguna palabra amable. Un lector atento que cuestiona.
“No es lo mismo vender libros que ser librero”, diferencia y sin decirlo, claro está, se ubica en la segunda definición. Altman fue bancario, columnista de televisión y lector empedernido, claro. Una vez, sin embargo, decidió terminar con todo, con su herencia de familia que resultaba menos una gratificación que un peso y se propuso vender 325 kilos de libros por papel.
Ahí conoció –dice con palabras más duras en rigor– una cara ingrata de la ciudad: le dieron unos pocos billetes. Nada.
“La sangre tira, volví con los libros y acá estoy”, dice acorralado por las estanterías donde se pueden encontrar algunos volúmenes valiosos, otros no tanto, mucha literatura, ciencias, colecciones completas o incompletas, libros que sabe dónde ubicar por memoria visual y nada más.
“No sé cuántos libros tengo, no uso computadora, nada de eso, estoy afuera de la tecnología, vivo en el siglo XIX”, asegura Altman. Y cuenta que puede hallar lo que busca por una representación de la memoria antes que por las características visuales de un ejemplar.
“Me estoy quedando ciego –revela–, reconozco los libros que tengo y donde están de tanto verlos, es muy difícil que me equivoque”.
Investigadores, historiadores, escritores, mucha de esa gente ha pasado varias horas revolviendo los libros de Altman. “Este negocio es para encontrar lo que uno no busca”, define él y se queja al mismo tiempo de que “la gente culta también roba”, aunque en cierta medida consiente que “por lo menos roban para leer y hacerse más cultos”.
Desde un libro religioso de 50 centavos a colecciones completas de varios miles de pesos, todo se puede conseguir en el local de Altman, que siempre tiene el cartelito que invita a una “liquidación total”, como una operación de marketing algo rústica, ciertamente.
Altman, sin embargo, explica que no tiene continuadores para su negocio y que “a esta altura ya terminé el curso de arpa”. Lo dice con humor áspero que deja un toque agrio en el fondo de la sonrisa. Lo dice así y al mismo tiempo se vuelve a entusiasmar, como no se entusiasma ningún vendedor de una librería tradicional, cuando uno le pide algo.
“¿Tiene algo de Simenon?”. Sí, claro que tiene.
TESORO OCULTO. Hay que prestar mucha atención: desde la calle difícilmente alguien logre distinguir que detrás de ese portón carcomido por el óxido, coronado por un balcón de frágiles barandas, se oculten algo más de tres mil libros y también algunos miles de discos y cedés.
Si el dueño no oye el golpe contra la chapa, lo usual es llamar al número celular que Rubén Medina pegó en la puerta. Entonces, él en persona baja a abrir y conduce al visitante por una escalera empinada que desemboca en un segundo piso. Un segundo piso que remite a una mudanza de urgencia, aunque en verdad todo tiene un cierto orden.
Los libros están catalogados, algunos por géneros y la mayoría por la inicial del apellido del autor. En la S, por ejemplo, puede estar Saer, Sinaglia, Sartre, Salinger o algún Sánchez. Los policiales, por ejemplo, están todos encimados en el baño. Y hay libros de género también en la cocina. Hay libros por todos lados.
–¿Qué estás buscando?
–Mmm, o argentinos o norteamericanos.
Medina aparece en cinco minutos con cinco libros de William Faulkner y una edición vieja de Isidoro Blainstein. Lee el entusiasmo en los ojos de su cliente y va por más: trae por lo menos otros tres autores yankees, dos de los cuales el cronista ignora por completo.
Rubén Medina empezó vendiendo zapatos en la Peatonal, después se mudó a calle España y con el tiempo añadió ropa para niños y para adultos.
“Empecé con los libros porque ya no los podía tener en casa, los traje al negocio y los comencé a vender”, narra. Con el tiempo se quedó con los libros y los discos. Se mudó a la Peatonal, luego a calle Monte Caseros y Alem y ahora está en esta locación, más alejada del centro, más silenciosa.
Medina tiene 71 años, es jubilado y siente que no tiene nada mejor por hacer que ordenar sus libros y hacer negocios con sus visitantes. Acepta canjes, aunque siempre con algo de dinero de por medio, que naturalmente lo favorece.
En una de las paredes del negocio está el logo de Sultanino, en realidad se trata de la réplica de un dibujo que Gito Petersen publicó en EL DIARIO junto a un coloquio de Guillermo Alfieri sobre Medina. Ahí se ve al librero como un Quijote ensartando discos con su lanza.
Es notable la atmósfera que se respira, aún en condiciones adversas y habitaciones ganadas por la humedad. Hay una sensación de intimidad, de cálida intimidad que morigera la melancolía inspirada por los lamparones de techo descascarado y el olor al polvillo que se reúne en todas partes. Medina es quien habita entre pasillos de libros, columnas de volúmenes que parecen derrumbarse. Medina es el librero con aires de quijote, que la gente conoce como el “señor de Sultanino”.
–¿Entonces te llevás todo? –pregunta, mirando la pila y calculando el precio.
–No, todos no; dos de Fulkner y el de Blainstein.
–Bien, son 66, pero lo dejo en 65.
–Gracias.
FIESTA. Es la más ordenada y prolija de las librerías de viejo. Carlos Legarreta y su mujer, Mimí, la atienden juntos hace más de 35 años. Tienen clientes que son amigos, tienen un cansancio que van pateando hacia adelante sin saber cuándo termina y miles de libros que no podrían contabilizar aunque pasaran varias tardes en el asunto.
Jabulani tuvo dos mudanzas antes de instalarse en el local actual de calle Uruguay casi Corrientes. Y alguna vez sus dueños se arriesgaron a la locura de mantener la librería abierta durante las 24 horas. Sí, en Paraná hubo una librería que atendía las 24 horas.
“Venía gente –revela Mimí– gente que trabajaba de noche en sus cosas, sobre todo porque éramos uno de los pocos que hacíamos fotocopias”.
No prosperó esa iniciativa, pero la librería se mantuvo, en general con clientes que llegan una vez y vuelven. Con las librerías de viejo resulta así: una vez que la gente encuentra algo impensado, esa ilusión de hallar un libro valioso reaparece cada vez que uno pasa por ahí.
En su escritorio Legarreta luce la matriz del capitelio que corresponde a la nueva puerta de la Casa de Gobierno. Es regalo de un cliente.
“Algunos se hacen amigos con el tiempo”, dice Mimí. Otros no. A Legarreta, por ejemplo, le molestan especialmente, preguntas como “¿usted desinfecta los libros?” El responde: “Por supuesto, señora, los suyos también”.
Los dos cuestionan la actitud de los paranaenses con locales como el suyo, cuando en Buenos Aires o Rosario son espacios casi sagrados para lectores exigentes.
García Lorca, un libro de Balzac con papel biblia, una novela de Graham Green y dos videos para chicos, se amontonan ahora sobre el escritorio. Legarreta saca cuentas y cobra.
–La última, ¿por qué Jabulani?
–Quiere decir fiesta, celebración.
CIRCUITO
- Altman, libros de ocasión. En calle Villaguay, con vidriera a la calle, variedad en libros, revistas, también se ofrecen antigüedades y hasta tarros de vidrio a un peso con cincuenta.
- Jabulani está ubicada en calle Uruguay antes de Corrientes. Además de una amplia oferta en libros, también hay películas, en especial para chicos.
- Sultanino está ubicado en la última cuadra de Monte Caseros antes de llegar a Racedo. Hay que llamar para ser atendido. Se canjean libros. También se encuentran revistas, discos y cds.

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sábado, 2 de julio de 2011

RV: QUE BELLO MAILLLLLL

QUE TENGAMOS UN LINDO DOMINGO.

ABRAZOS

 

 


De: carlos legarreta [mailto:legarretacarlos@yahoo.com.ar]
Enviado el: Viernes, 01 de Julio de 2011 09:36 a.m.
Para: José Carlos Almada
Asunto: QUE BELLO MAILLLLLL

 



--- El jue 30-jun-11, José Carlos Almada <josecaralmada@hotmail.com> escribió:


De: José Carlos Almada <josecaralmada@hotmail.com>
Asunto: QUE BELLO MAILLLLLL
Para:
Fecha: jueves, 30 de junio de 2011, 20:19

 

 

 



 

 TV Algunos de los mejores momentos de la vida son:


 

Enamorarse.                         

Reírse hasta que te duela la panza.

Encontrar miles de mails cuando vuelves de las vacaciones.


Manejar por algún lugar lindo.
  
  
Escuchar tu canción favorita en la
 radio.Camera

Acostarte en tu cama y escuchar como llueve afuera. Girl In Bed 


Salir de la ducha y que la toalla este calientita. Shower 2 

  
Aprobar tu último examen. Reading


Recibir una llamada de alguien que hace mucho no ves.  Shocked   
 
Una buena conversación.

Encontrar dinero en un pantalón que no usabas desde el año pasado. Pants 2 


Reírse de uno mismo. Laugh 


Llamadas a la medianoche que duran horas. On The Phone 


Reírse sin motivos. Bounce 


Escuchar accidentalmente que alguien dice algo bueno de ti. Teacher 


Despertarte y darte cuenta que todavía podías dormir un par de horas. Wake Up 


Escuchar la canción que te hace recordar a 'esa' persona especial. TV 


Ser parte de un equipo
  Walking  Walking 2 

El primer beso. Couples 

Hacer nuevos amigos. Na-na-na-na 

Sentir cosquillitas en la panza cada vez que ves a 'esa' persona.Morph

  
Pasar un rato con tus mejores amigos. Ladies Night 


Ver felices a las personas que quieres. Birthday Balloon 


Usar el sweater de la persona que te gusta y que todavía huela a su perfume Perfume 


Volver a ver a un viejo amigo y sentir que las cosas no han cambiado. Best Friends 


Mirar un atardecer.

Tener a alguien que te diga que te quiere. I Love You 
 
Manda este e-mail a todas las personas que consideres que se lo merecen, hijos/amigos/as o a esa gente 'especial' que haya en tu vida... I Love You Email 


'AMIGOS SON LOS QUE EN LAS BUENAS ACUDEN SI SON LLAMADOS Y EN

LAS MALAS.....VIENEN SOLITOS'.
 
El auténtico amigo es el que lo sabe todo sobre tí y sigue siendo tu amigo.
 
'Se necesita solo de un minuto para que te fijes en alguien, una hora para que te guste, un día para quererlo, pero se necesita de toda una vida para que lo puedas olvidar'.

Manda esta frase a todas las personas a las que jamás

olvidaras, y recuerda mandarlo también a quien te lo mandó...solo para demostrarle que jamás los olvidaras. Si no lo regresas o no lo reenvias, significa que
realmente no te importó  Origami Rainbow que tengan un lindo dia


 

 

 

 

viernes, 6 de mayo de 2011

SÁBATO: SU VIDA Y SUS OBRAS (BRRVE RESEÑA)

Ernesto Sábato nació en Rojas, provincia de Buenos Aires, en 1911. Hizo su doctorado en física y cursos de filosofía en la Universidad de La Plata. Trabajó luego en el Laboratorio Curie, en París, y abandonó definitivamente la ciencia en 1945 para dedicarse exclusivamente a la literatura. Ha escrito varios libros de ensayos sobre el hombre en la crisis de nuestro tiempo y sobre el sentido de la actividad literaria -El escritor y sus fantasmas (1963), Apologías y rechazos (1979)-, y tres novelas: El túnel (1948), Sobre héroes y tumbas (1961), y Abbadón el exterminador (1974). Dice Sábato: "Puede parecer un acto de horrible esnobismo que tres crisis fundamentales de mi vida se sucedieran en París, pero efectivamente así fue. La primera se produjo en el invierno de 1935, cuando yo era un muchacho de 24 años. Desde 1930 milité en la Juventud Comunista, cuando la dictadura del general Uriburu. Abandoné estudios, familia y mis comodidades burguesas. Viví con nombre supuesto en La Plata, en cuyos suburbios estaban los dos frigoríficos más grandes del país, donde se explotaba despiadadamente a toda clase de inmigrantes, que vivían amontonados en tugurios de zinc, rodeados de pantanos de aguas podridas. Repartíamos manifiestos, participábamos de la organización de huelgas. Hacia 1933 fue ya secretario de la Juventud Comunista, cuando habían empezado mis dudas sobre el estalinismo, y entonces resolvieron mandarme a las Escuelas Leninistas de Moscú, a purificarme. Si hubiese ido, no habría vuelto jamás vivo. Tenía que pasar previamente por Bruselas, por un congreso contra el fascismo y allí supe con horrendos detalles de los "procesos" de Moscú. Me escapé a París, viví un invierno muy duro en la piecita de un compañero disidente, mientras el partido me buscaba. Logré volver a la Plata, donde proseguí mi carrera en física-matemática. Cuando terminé mi dieron una bourel para trabajar en el laboratorio Curie, donde trabajé durante casi un año y, allí en París, asistí a la ruptura del átomo de uranio, que se disputaban tres laboratorios: ganó la "carrera" un alemán. Pensé que era el comienzo del Apocalipsis. Viví en una confusión horrible, mientras escribía mi primera novela y cometí la infamia de dejar que Matilde se volviera a la Argentina con nuestro primer hijo, de pocos meses, mientras yo tenía una amante rusa. La tercera crisis fue consecuencia de todo esto, y de mi vínculo con los surrealistas: Domínguez, Mata, Wilfredo Lam y otros. En otro día de invierno fuimos con Domínguez, a la tarde, al Marché aun Puses y volvimos después en el Metro hasta Montparnasse, donde tenía su estudio Domínguez. En la calle, ya era de noche, en un especie de nevisca, Domínguez se detuvo y me dijo:"¿Qué te parece si esta noche nos suicidamos juntos ?" No era una broma, era muy propenso, como lo probó años después. Yo me negué, aunque también me atraía el suicidio: me salvó mi instinto, y aquí estoy, junto a la Matilde de todos los tiempos, una de esas "mujeres fuertes de la Biblia", que está muriendo, en medio del dolor más profundo de mi vida, en el final de una existencia muy compleja." (Ernesto Sábato, 24 de enero de 1995)
Fuente: http://www.literatura.org/Sabato/Sabato.html

lunes, 2 de mayo de 2011

SÁBATO EN PARANÁ. VISITA A "EL DIARIO"

SEMBLANZA . En 1978 el escritor disertó en el Círculo Médico de Paraná El día que Sabato presidió un aniversario de EL DIARIO Calos Sforza lo recuerda como “algo maniático” en sus costumbres, al punto que aún cuando llegó en avión, no quiso volver por aire, sino en auto. Pero al igual que la escritora Graciela Pacher Barbará, recuerdan luego de relevancia en la literatura; y lo califican como”un escritor muy importante”. Lunes 2 de Mayo de 2011 El escritor interpretado por Seriright »Por alguna razón, no quiso volar esa vez. Quizá una fobia repentina a los aviones, un miedo ancestral, una incomodidad pasajera. Lo cierto es que Ernesto Sabato en aquel mayo de 1978 llegó a Paraná a bordo de un Cessna que piloteó el mismísimo Luis F. Etchevehere. Pero regresó a Buenos Aires en auto, por tierra; evitó volar otra vez. Sábato, fallecido el sábado y cuyos restos fueron inhumados ayer, visitó en 1978 la ciudad para encabezar los actos centrales por el 64º aniversario de la fundación de EL DIARIO. Disertó el sábado13 de mayo ante una sala colmada en la sede del Círculo Médico, y fue presentado por Miguel Nessa Boeri. Aquella vez, narró la crónica Sabato "fue atentamente escuchado y calurosamente aplaudido por la concurrencia, muy nutrida, que colmó el salón de conferencias". Cuando tuvo que emprender el regreso a Santos Lugares, su lugar de residencia, rehusó hacerlo por aire. Escogió hacerlo por tierra. El escritor Carlos Sforza, que estuvo con él en Victoria en 2004, lo recuerda como "un hombre difícil", con muchas manías. "Recuerdo que en aquella ocasión cuando visitó Paraná, cuando disertó invitado por EL DIARIO para celebrar su aniversario se mostró algo maniático en sus costumbres. Tenía como obsesiones». Al rememorar aquel acontecimiento, Sforza dice que Sabato «se alojó en el Gran Hotel Paraná y pidió que en su habitación se colocara una cama sin respaldo, porque sino se sentía durmiendo como en un ataúd». Y al finalizar su disertación, sólo aceptó responder preguntas que se le hicieran llegar formuladas por escrito. Para el escritor y ensayista entrerriano, si bien la de Sabato, «era una mirada teñida de pesimismo», no obstante ello "no opaca su figura de intelectual". SEMBLANZAS. La muerte de Ernesto Sabato abrió un abanico de opiniones en torno a su destacada figura dentro de la literatura. «Ha sido un escritor muy importante», señaló Graciela Pacher Barbará, escritora, poeta, ex presidenta de la delegación Entre Ríos de la Sociedad Argentina de Escritores (Sade). "Tal vez internacionalmente su figura se vio opacada por el gran boom de los latinoamericanos, los autores del realismo mágico. Pienso que eso le restó un poquito de presencia; no porque su obra no ameritara en su contenido y formato tener un lugar destacadísimo", añadió. "Su obra es importantísima, como su persona; fue un hombre coherente con su obra y su vida", añadió. En este sentido, la escritora consideró: "No pueden sacarse de contexto su producción con su vida y su pensamiento". Es que Sabato «tuvo una gran unidad en sí mismo, con lo que fue y sintió". Para la escritora "se escribe con lo que uno es y lo que tiene", por lo cual "fue un escritor auténtico» que demostró "un gran compromiso con la vida, con aquello que pensaba que era vivir cotidianamente". Asimismo se destaca "su compromiso con los derechos humanos, que expresó públicamente, pero no sólo en el compromiso con la literatura, sino desde la práctica concreta". En ese aspecto, Pacher Barbará consideró que estuvo vinculado a la autocrítica de la sociedad argentina". "Fue una persona respetable y respetada", añadió la ex presidenta de la Sade Entre Ríos. "Ha sido una vida que por suerte se prolongó en el tiempo, por lo cual pudimos disfrutarlo los argentinos; aunque sabemos que en los últimos tiempos él ya no estaba bien". En su semblanza, la autora de Los cuentos que cuenta el viento, opinó que si bien "algunos dicen que era un hombre de ribetes tristes, pienso que eso se debía a que tenía un criterio con respecto a lo que el hombre debía ser y no lo que el hombre muestra que es en el día a día, y ese desfase teñía su mirada de cierta melancolía. No se entonces, si decir triste, sí creo, mejor, que era reflexivo". Para la autora paranaense «fue un hombre generoso y abierto, que nunca tuvo miedo de expresarse. Fue un pensador con todas las letras, además de un excelente literato". ESE AMIGO. "Para mí fue un amigo. Estuve con él varias veces y mantuvimos un intercambio epistolar. En sus cartas comentó mis libros y me transmitió impresiones sobre mi trabajo", destacó Carlos Sforza. "Con él estuve en Buenos Aires, lo traté y me envió, dedicados, uno o dos de sus obras que guardo en un lugar destacado de mi biblioteca", expresó el autor entrerriano para quien Sabato es "una figura insoslayable en la literatura argentina del siglo XX Como pueden serlo Borges y Marechal". Fue "un gran novelista y ensayista, un hombre que hasta lo último estuvo comprometido con todo". El victoriense remarcó a EL DIARIO que "su trilogía El túnel, Sobre Héroes y Tumbas y Abbadón, el exterminador es grandiosa". Pero también, agregó Sforza los ensayos, entre ellos Uno y el universo, "en los cuales volcó sus impresiones de lo que le sucedió desde que salió de la física y el campo de las ciencias duras y se volcó a la literatura". En esos textos, el bonaerense transmitió sus impresiones sobre el proceso que adquiría, desde su perspectiva, el desarrollo de la sociedad de su tiempo. Además, Sforza subrayó "lo que significó estar en la Conadep cuando había que jugarse" y en este punto definió a Sabato como "un intelectual comprometido completamente". Y recordó un episodio de la juventud del escritor, que narró en Sobre Héroes y Tumbas "cuando estuvo en París, becado en el Instituto Curie, donde su participación en los movimientos políticos cambió el rumbo de su vida. Más adelante, Sforza recordó para EL DIARIO algunas anécdotas poco conocidas. "Una cosa interesante que muchos no saben, es que cuando se realizó, en noviembre de 2004, el tercer Congreso Internacional de la Lengua Española, en Rosario, Sabato estuvo en Victoria unas horas y estampó su firma en una de las paredes del Restó Bar Rizzi, frente a la plaza". En esa ocasión el célebre escritor recorrió las calles de Las de las siete colinas.

sábado, 30 de abril de 2011

CARTA DE DON ERNESTO SÁBATO A LOS JOVENES

Carta a los jóvenes, Ernesto Sábato Introducción: • Ernesto Sábato se dirige a los jóvenes. • "Especie de testamento": sin duda alguna espera que se respeten sus palabras y se alcancen algunos objetivos. Tono solemne y grave. • Balance poco alentador del mundo en el que vivimos. • Pero fe en los jóvenes y les encarga que cumplan una misión: la de rescatar a la humanidad (son los únicos en poder cambiar la triste realidad). Comentario: •Primera parte: • Mala salud de nuestro mundo: está "plagado de horrores". • "Nuestra vida y nuestra tierra [...] están en peligro" y "el desastre [...] arde como una fogonata en [...] nuestras casas". • Miseria y pobreza que reinan en ciertas zonas del planeta: "los chiquitos que se mueren de hambre". • Denuncia de "este mundo acéfalo que exluye a los diferentes" (intolerancia y discriminación). • Riesgo de dejarnos "arrastrar por los profetas de la televisión" que nos machacan que la solución está en el "hiperdesarrollo" y nos amenazan con hipnotizarnos y dejarnos creer que "el consumo es un substituto del paraíso" cuando en realidad es responsable de las desigualdades y de los horrores que imperan en nuestro planeta. • Humanidad = víctima del liberalismo y del individualismo. • "La situación es grave y nos afecta a todos" > Urgencia. • Algunos no soportan tal situación: véase a esos jóvenes que "[intentan] evadirse entregándose vertiginosamente al consumo de drogas". Pero no les echa la culpa: víctimas de "la profunda crisis espiritual de nuestro tiempo" y crítica de los que pretenden resolver el problema llamando a la policía; los que consideran que los jóvenes son "destructivos o apáticos" = "imbéciles" > ¿Por qué tales comportamientos? ¿Qué hacen los gobiernos para resolver estos problemas? "no cabe pensar que los gobiernos se van a ocupar". •Transición: Los motivos del desengaño, de la desesperación y del pesimismo son numerosos, "Son muchos los motivos [...] para descreer de todo", pero se niega a "hundirse en la depresión" = "un lujo que no pueden darse" " los millones de seres [que] sobreviven heroicamente en la miseria" y resisten en medio de la crisis > homenaje a "esos hombres y mujeres" que luchan por "mantener honradamente al hogar" = "mártires" ante todo héroes. •Segunda parte: • Confianza y fe en los jóvenes para que cambien el mundo > Mezcla de desesperanza y de esperanza se mezclan. (Véase introducción de la carta: los "pájaros que levantan [su] ánimo cuando [oye] sus cantos)." • Los jóvenes deben actuar: "muchachos, la vida del mundo hay que tomarla como la tarea propia y salir a defenderla", "no es posible que nos encerremos cada vez con más seguridades en nuestros hogares. Tenemos que abrirnos al mundo". Tienen que hacerse responsables del dolor del otro. • Numerosas cualidades y virtudes: ánimo, coraje, honor, dignidad, sentido de la justicia, solidaridad. Deben defender los "nobles valores". • Tarea no sólo colectiva sino también individual. Cambio en el tratamiento, "ustedes" "vos" = concienciar aún más a los jóvenes. Cuenta con una reacción a nivel individual, "te hablo, con el deseo de generar en vos no sólo la provocación sino también el convencimiento". • Su objetivo: convencer a cada adolescente para que tome conciencia de la urgencia de la situación, para que se rebele, para que se manifieste y para que grite "¡Basta!" y "recuperar cuanto de la humanidad hayamos perdido". • Unión imprescindible: "les propongo [...] que nos abracemos en un compromiso". • Rechazo de la fatalidad, "nuestro compromiso nos dará un sentido que nos colocará por encima de la fatalidad de la historia". • Campo semántico religioso: "misión", "fe", "salvación", "paraíso", "mártires" misión sagrada. Como Jesucristo, son mesías y salvadores del mundo. • Pero tarea difícil: deberán entender y aceptar que el modelo vigente, o sea el consumo y el hiperdesarrollo = fracaso, "antes habremos de aceptar que hemos fracasado". • Necesidad de creer que un mundo mejor es posible (hay que soñar con este mundo): "Sólo quienes sean capaces de encarnar la utopía serán aptos para el combate decisivo" (= solemnidad). • Confianza ciega en los jóvenes. Quiere que "[salgan] a los espacios abiertos (libertad), [se arriesguen] por el otro (tomar riesgos, ser atrevido y valiente)" para que "una nueva ola de la historia nos levante" a todos. Conclusión: • Organización de la carta en torno a la oposición entre desesperanza y esperanza, entre pesimismo y optimismo. • Advertencia redactada con un tono grave, y por lo tanto muy conmovedora. * Palabras de un anciano (88 años cuando redacta esta obra) que ya no soporta el mundo en el que vive, que no aguanta que millones de personas sufran y que los gobiernos no actúen. • Llamamiento a la juventud lleno de esperanza. • Urgencia de la situación y del peligro. • Confía en ellos aunque admite que la misión que les encarga será difícil. Así recuerda Mesa De Libros a don Ernesto con la humildad que él siempre encarnó y la humildad que nos legó a todos. Merecido descanso.

sábado, 12 de marzo de 2011

A ENVIDIA TENER UN PRESIDENTE QUE PIENSE ASI....

MENSAJE SABIO, SENCILLO, SIN ARTIFICIOS... Dijo Jose Mujica (Presidente de Uruguay): Ustedes saben mejor que nadie que en el conocimiento y la cultura no solo hay esfuerzo sino tambien placer. Dicen que la gente que trota por la rambla, llega un punto en el que entra en una especie de extasis donde ya no existe el cansancio y solo le queda el placer. Creo que con el conocimiento y la cultura pasa lo mismo. Llega un punto donde estudiar, o investigar, o aprender, ya no es un esfuerzo y es puro disfrute. Que bueno seria que estos manjares estuvieran a disposicion de mucha gente! Que bueno seria, si en la canasta de la calidad de la vida que el Uruguay puede ofrecer a su gente, hubiera una buena cantidad de consumos intelectuales. No porque sea elegante sino porque es placentero. Porque se disfruta, con la misma intensidad con la que se puede disfrutar un plato de tallarines. No hay una lista obligatoria de las cosas que nos hacen felices! Algunos pueden pensar que el mundo ideal es un lugar repleto de shopping centers. En ese mundo la gente es feliz porque todos pueden salir llenos de bolsas de ropa nueva y de cajas de electrodomesticos. No tengo nada contra esa vision, solo digo que no es la unica posible. Digo que tambien podemos pensar en un pais donde la gente elige arreglar las cosas en lugar de tirarlas, elige un auto chico en lugar de un auto grande, elige abrigarse en lugar de subir la calefaccion. Despilfarrar no es lo que hacen las sociedades mas maduras. Vayan a Holanda y vean las ciudades repletas de bicicletas. All’ se van a dar cuenta de que el consumismo no es la eleccion de la verdadera aristocracia de la humanidad. Es la eleccion de los noveleros y los frivolos. Los holandeses andan en bicicleta, las usan para ir a trabajar pero tambien para ir a los conciertos o a los parques. Porque han llegado a un nivel en el que su felicidad cotidiana se alimenta tanto de consumos materiales como intelectuales. Asi que, amigos, vayan y contagien el placer por el conocimiento. En paralelo, mi modesta contribucion va a ser tratar de que los uruguayos anden de bicicleteada en bicicleteada. LA EDUCACION ES EL CAMINO Y, amigos, el puente entre este hoy y ese ma–ana que queremos tiene un nombre y se llama 'educacion'. Y miren que es un puente largo y dificil de cruzar. Porque una cosa es la retorica de la educacion y otra cosa es que nos decidamos a hacer los sacrificios que implica lanzar un gran esfuerzo educativo y sostenerlo en el tiempo. Las inversiones en educacion son de rendimiento lento, no le lucen a ningœn gobierno, movilizan resistencias y obligan a postergar otras demandas. Pero hay que hacerlo. Se lo debemos a nuestros hijos y nietos. Y hay que hacerlo ahora, cuando todavia esta fresco el milagro tecnologico de Internet y se abren oportunidades nunca vistas de acceso al conocimiento. Yo me crie con la radio, vi nacer la television, despues la television en colores, despues las transmisiones por satelite. Despues resulto que en mi televisor aparecian cuarenta canales, incluidos los que trasmitian en directo desde Estados Unidos, Espa–a e Italia. Despues los celulares y despues la computadora, que al principio solo servia para procesar numeros. Cada una de esas veces, me quedr con la boca abierta. Pero ahora con Internet se me agoto la capacidad de sorpresa. Me siento como aquellos humanos que vieron una rueda por primera vez. O como los que vieron el fuego por primera vez. Uno siente que le toco en suerte vivir un hito en la historia. Se estan abriendo las puertas de todas las bibliotecas y de todos los museos; van a estar a disposicion todas las revistas cientificas y todos los libros del mundo. Y probablemente todas las peliculas y todas las musicas del mundo. Es abrumador. Por eso necesitamos que todos los uruguayos y sobre todo los uruguayitos sepan nadar en ese torrente. Hay que subirse a esa corriente y navegar en ella como pez en el agua. Lo conseguiremos si esta solida esa matriz intelectual de la que hablabamos antes. Si nuestros chiquilines saben razonar en orden y saben hacerse las preguntas que valen la pena. Es como una carrera en dos pistas, alla arriba en el mundo el oceano de informacion, aca abajo preparandonos para la navegacion trasatlantica. Escuelas de tiempo completo, facultades en el interior, ense–anza terciaria masificada. Y probablemente, ingles desde el preescolar en la ense–anza publica. Porque el ingles no es el idioma que hablan los yanquis, es el idioma con el que los chinos se entienden con el mundo. No podemos estar fuera. No podemos dejar fuera a nuestros chiquilines. Esas son las herramientas que nos habilitan a interactuar con la explosion universal del conocimiento. Este mundo nuevo no nos simplifica la vida, nos la complica. Nos obliga a ir mas lejos y mas hondo en la educacion. No hay tarea mas grande delante de nosotros. Jose Mujica (Presidente de Uruguay) Anecdota Este tipo es increible. Dias atras el periodista de una radio de Cap. Federal, llamado Negro Oro, hablando con Tete Coustarot, quien contaba que estaba comiendo en un peque–o restaurant de Colonia, cuando seaparecio el Pepe (el presidente Mujica) con su mujer, en su VW escarabajo del 81. Todo el mundo asombrado (menos los del restaurant, pues son concurrentes periodicos). Hablo con todos. Todos los respetaron cuando almorzaban y al irse, saco su billetera y pago como uno mas. Tete llamo al mozo que la estaba atendiendo y le pregunto como es que le cobraban al Presidente de la Republica... A lo que el mozo le contesto: si no lo hacemos, nos mata y no viene mas. APRENDERA LA TETE A NO METERSE. ¡QUE LECCION! Pensa ademas que de lo que ganan el como Presi y su mujer como funcionaria, le donan el 70% a su partido. Cuando le preguntaron por que, respondio: porque le debo a mi partido lo que soy y es norma. Ademas, si hasta hoy pude vivir con $4.000 uruguayos y ahora entre mi Sra. y yo llegamos a los U$s 7.000 por mes, para que queremos mas? Esta es una pieza extraordinaria de un politico humano e inteligente, en que su ideologia politica es irrelevante. Cordialmente Atilio A. Vaccari

jueves, 10 de marzo de 2011

CÓMO TOMAR DECIISIOJES

Moderno y práctico curso para personas interesadas en procesos de Crecimiento, Superación Personal y Mejoramiento de su Calidad de Vida! Consideramos que este es un excelente momento para iniciar, por fin! un adecuado proceso de Crecimiento y Superación Personal, veamos por qué: 1 - Cualquier momento de nuestra vida es el mejor momento. 2 - El mejor momento es Ya! Aquí y ahora!! 3 - El inicio de un nuevo año, con nuevas expectativas y con renovadas esperanzas, siempre será un buen momento. 4 - Cada día que dejamos pasar... es un día que hemos dejado de aprovechar adecuadamente. Este programa está diseñado especialmente para los siguientes tipos de personas: A - Quienes no creen que sea posible mejorar su entorno de vida. B - Quienes piensan que es dificilísimo. C - Aquellos que piensan que su estado de vida actual es un castigo de Dios. D - Los que ya creen haberlo intentado todo, sin resultado. E - Los que han buscado y buscado, sin encontrar respuestas prácticas ni coherentes. F - Quienes siguen en la búsqueda, sabiendo que en alguna parte encontrarán respuestas lógicas y entendibles. G - Aquellos que ya saben qué, cómo y donde, más siguen agregando conocimientos y experiencias que les ratifiquen que sí vale la pena, que el camino elegido es el correcto y que cada día que pasa o cada lección aprendida son solamente un paso más adelante, mejor y más arriba. Y finalmente... H - Quienes han descubierto y entendido que el camino de Mejoramiento de la Calidad de Vida es un camino activo, Lee mas en: http://www.enplenitud.com/cursos/spersonal_presentacion.asp#ixzz1G18et5OP Descarga libros gratis en http://www.enplenitud.com/libros