CRÓNICA DE UNA LOCURA
Era 6 de octubre. Me levanté, encendí la radio, ¡9 grados y sensación térmica de 5º! –Ahora los medios…- me dije.- Luego de desayunar subí al escritorio a comenzar mi jornada. Aún sabiendo que Internet ya no es de fiar, me conecté para ver el motivo de este frío. Las páginas bajaban con mucha dificultad y, tras los buenos días del Sistema Nacional, lentamente bajó Google. En una pestaña tengo los partes y alertas de varios servicios meteorológicos y ninguno anunciaba frío para esta zona. A todo esto el gobierno ya tenía cómo enterarse de que yo, en la mañana de este 6 de octubre, había comenzado a dudar de él. Muy lejanos me parecían los días en que para inspirarme ponía radio Clásica o a Chiche o al negro… (¿Cómo se llamaba?) si quería informarme. Pobre la palabra “pluralidad,” ya nadie la recordaba, solo el gobierno de turno que de tanto manosearla la había gastado hasta agotar su precioso significado.
En Facebook era obligatorio leer un “maquillado” Boletín Oficial antes de ver qué hacían tus contactos. Cuando acababas de leerlo ya no tenías tiempo de nada. ¡A trabajar! Yo había dedicado años de mi vida para ser investigador. Me apasionaba
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Tal vez cuando ustedes lean esta historia mis cenizas ya estén en aquella escuela de campo que fundó mi abuela. No pregunten más…
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Para Mesa de Libros,
Mario D. Rafo

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