Es difícil hablar de amistad y ser original: No creo que sea posible ni creo que sea demasiado importante tal “originalidad.” Entonces y ya libre de la presión de escribir algo novedoso, voy a hablar de mis amigos. Y al no poder dedicar un párrafo, ni si quiera unas líneas a cada uno de ellos hablaré de uno del que nunca escribí. Me refiero a Alejandro Vendittti, de Cañada Rosquín. Puedo decir que Quico, apodo que al parecer yo le puse, era el hermano que tuve en mis años de infancia en Cañada. Yo por los cuidados que requerí en mis primeros años de vida estaba con mis abuelos maternos que todos los meses me traían a ver a mis padres y hermano, Pero aunque tal vez suene feo mi vida estaba allá. Con Quico hicimos muchas cosas. Aquí debo explicar algo: Soy discapacitado. Cosa de la que jamás me avergonzaré, y si hasta ahora no lo dije es porque no quiero que cuando pongo un post con una oferta usted sienta que me tiene que ayudar. Soy yo quien pretende desde aquí prestarle un servicio. Bueno, aclarado el porqué vivía con mis abuelos continúo. Cañada Rosquín me marcó tanto que a diez años desde la última vez que estuve la sigo extrañando, cada siesta soleada de invierno y cada vez que el cemento y el calor me agobian aquí en Paraná.
Yo anduve en triciclo hasta los doce años y él era mi espaldero. Oficio que no tuvo que ejercer casi nunca porque los chicos eran buenos. A pesar de mi poco control de mis brazos me dejaban jugar con ellos a las bolitas junto al infatigable Quico. Muchas veces jugábamos los dos solos en el garaje de casa cuando mi abuelo sacaba el auto. Cuando yo no jugaba, era el árbitro. Apenas adolescente enseguida tuvo que acostumbrarse a los trabajos más rudos, y todos los hizo, y sigue haciendo, con vocación de servicio, nobleza y generosidad. Es miembro fundador del Cuerpo de Bombaros Voluntarios de Cañada Rosquín. Cuando yo estoy gozando de mi cama tibia muchas veces él estará en alguna misión, casi siempre accidentes en la ruta 34, el tramo argentino de la ruta que une las Américas de norte a sur pasando a la vera de nuestro pueblo.
Qué mejor entonces que celebrar esta fecha tan querida por todos que hablar de un amigo tan querido y darlo a conocer dado que él para mí es un ejemplo. Quizá ustedes quieran saludar o simplemente contar quién es, no “el mejor amigo,” cosa bastante ingrata, sino aquella persona que les marcó una diferencia. Que hizo vuestra vida más grata o que cambió el sentido de
¡MUY FELIZ DÍA A USTEDES!
Para

Mario, como siempre, tus palabras acertadas y llenas de calidez. Merecés el mejor de los días del amigo, porque es bueno sabes que siempre estás.Un abrazo. Graciela
ResponderEliminarGracias Graciela, siempre tan cariñosamente atenta al blog. Lo mejor para todos.
ResponderEliminarBesotes,
Mario