ENSAYO SOBRE EL ENSAYO
ESTIMULANTE. La escritura de un ensayo resulta en un ejercicio de creatividad, imaginación, rigor y sapiencia.
En el texto que a continuación se publica, la Prof. Elsa Elida Von Fehleisen se aproxima a una definición de una forma literaria que, retomando una frase de Isidoro Blastein, tiene entre sus objetivos descorrer el velo de la belleza y desgarrar el velo de la estupidez humana.
En este camino que es búsqueda, y que se hará al andar, como dijo el poeta, lo mejor es situar un punto de partida o de referencia y ese lugar, situado nel mezzo del camino de la vida literaria occidental es, sin duda, la obra maestra de Montaigne: sus famosos Essais.Alguien dijo por ahí (no recuerdo quién, ni donde), que el ensayo es “una pirueta de la idea”. Estaría en lo cierto si fuese una idea que lo provoca, pero lo que caracteriza al género es la riqueza y multiplicidad de las ideas que tan pronto se aproximan como se alejan, en constante movilidad. En este aspecto sí es verdad lo de la pirueta, porque como en el juego de la mancha lo toco y disparo.De ninguna manera es esto lo fundamental; sólo vale como una aproximación a lo nuclear: quiero decir algo sobre algo.El quid está en el cómo, porque no se trata de divagar ni de bailar con cualquier son, sino de desvelarse y desvelar en el sentido de dotar al pensamiento de la necesaria agudeza y tensión para quitar velos que nos permitan acceder a la verdad oculta; pero no dejarla desnuda, sino velada por nuevas transparencias, porque un ensayo no es una colección de obviedades, ni de sospechosas certezas.ELASTICIDAD. Tiene razón Rafael Virasoro cuando habla de “la desmesurada elasticidad del ensayo” o de lo que se cree que es.El objeto está hecho con palabras, debe ser liviano pero no el sentido de liviandad y superficialidad, sino librado del peso de la documentación, pruebas y citas bibliográficas. Ortega y Gasset que lo manejó bien, dijo que “el ensayo es la ciencia, sin la prueba escrita”. Está bien que se supriman los documentos probatorios, pero no pasa lo mismo con las citas, pues su supresión conlleva dos riesgos: uno, que el escritor aparezca como un punguista de las ideas de otro; dos, que deja a los asertos que se formulen, lindantes con la especulación, uno de los ingredientes de la ensayística borgeana. Pero cuidado: ¡no es para todos la bota de potro!Por las razones más arriba anotadas no pueden entrar en la categoría ensayo las monografías, los tratados, los análisis críticos o investigaciones históricas que por su misma índole exigen un aparato crítico que les confiere densidad y les hace sobrepasar los límites de extensión aceptables.Pueden entrar sin rubor, como ensayos breves, un artículo periodístico bien escrito, con las notas tipificadoras de un ensayo, un comentario sobre una obra literaria, la presentación de un libro o una exégesis histórica.Las páginas literarias de los diarios, en otras épocas, eran habitualmente, verdaderos ejemplos de esas manifestaciones. Las modernas orientaciones de la crítica les han quitado sabor, trastocado amenidad por pesantez y fruición por aburrimiento.Sarmiento, a quien se lo presenta siempre con cara de pocos amigos y en postura de vejete agrio cuando no loco, maneja los ingredientes señalados, con suma habilidad y nos entrega en sus viajes regocijantes digresiones.Es precisamente la disgresión, un componente salutífero del ADN ensayístico. Bioy Casares, ese escritor que supo manejar el género, dice que “con las digresiones entra en los escritos la vida”.MAESTROS. Conviene aclarar que aunque ensayos se han escrito desde la antigüedad, (¿qué si no un ensayo ad usum tempori es De Senectute de Cicerón?), es en el siglo XX que este género adquiere categoría de tal y presenta diferente índole.En nuestra lengua fueron maestros Unamuno, Ortega y Marañón y lo fueron por su extraordinaria “capacidad para aumentar y extender el nivel de conciencia del lector”. Con estas pocas palabras, Harold Bloom caracteriza al género literario, y creo que ése es o debe ser el objetivo que persigue el ensayista: a lo que el lector desvelado puede entender y comprender, el escritor arrima unas pautas que sólo tienen por objeto mostrarle el falso realismo de lo aparencial y acceder a lo profundo del corazón abierto.En América latina han cultivado este género personalidades de la talla de Pedro Henríquez Ureña, José Vasconcelos, Alfonso Reyes, Octavio Paz, Jorge Luis Borges, Rafael Martínez Estrada, Héctor Murena, Ricardo Rojas y Alfredo Palacios.RASGOS. El objetivo de este trabajo es señalar ciertos rasgos que formarán parte de su intrínseca naturaleza. Son fundamentales en un ensayo el ritmo en la construcción del escrito y que prevalezcan la ideación y la originalidad, que deben ocupar los espacios que dejan vacíos la elocuencia y la hinchazón.Esto no quiere decir que el ensayo baje su temperatura, que siempre debe estar a pocos grados de la pasión, sin quemarse.Y en este punto es bueno agregar que el ensayista camina por el filo del riesgo y todas las caídas al vacío, son de su exclusiva responsabilidad, sin arnés y sin soga. Y esto sólo pueden hacerlo los espíritus libres y valientes.Duele, duele, pero como señalaba Isidoro Blastein: “La poesía descorre el velo de la belleza; el humor desgarra el velo de la estupidez humana”. El ensayo debe cumplir ambas funciones. Por eso es tan importante el manejo de un habla especial, personalísima y cuidada.CARACTERÍSTICAS. Una caracterización más o menos acertada del ensayo comienza por su aspecto formal. Y en este punto hay acuerdo en que se trata de un escrito en prosa, es un objeto literario, su extensión es limitada y la medida prudente es no mayor de veinte páginas. Esto vale para el ensayo literario; para el de tipo científico o histórico, la medida no rige.Hay obras que son una concatenación de ensayos breves y la mayor extensión no les quita carácter siempre que presenten las notas que los tipifican.En lo que respecta a su organización interna debemos señalar que debe ser ameno, vivaz y si se me permite, arriesgado. Además debe poner a disposición del lector claridad de elocución y correcto manejo de la lengua. Debe ser visionario en el sentido de ir más allá “de sus carnales muros”, según expresa Joaquín V. González. Se trata de que proponga un enfoque original, evidenciar un talento penetrante con una opinión personal que es inexcusable. No por nada señala Enrique Lynch que “no se puede hacer un ensayo desde la estupidez”.Para lograr estos propósitos, el ensayista cuenta, por toda herramienta, con el lenguaje, su lenguaje. Y aquí si hay que ajustar la cincha: nada de vulgarismos comunes, nada de sintaxis reumáticas, decir lo más con lo menos, evitar la cargazón, imprimirle un ritmo ágil y usar el discurso connotativo. Además, elegir la palabra justa, fundante, no meramente decorativa y en todo momento debe haber elegancia y buen gusto.Todo en su justa medida y armoniosamente. Cualquier exceso en tan delicados ingredientes, pone al ensayo en situación lindera con un libelo.El don verbal que Borges admiraba en el Ulises de Joyce y en Quevedo, debe ser administrado con discreción y elegancia, con humildad y eficacia, para no caer en la desagradable pedantería o suficiencia.APROXIMACIÓN. Cualquiera puede darse cuenta de que con todo lo que aquí se ha dicho y mostrado, es ilusorio creer que se pueda formular un concepto “claro, uniforme, inequívoco”, como aspiraba el Dr. Rafael Virasoro en el inicio de su colaboración sobre El ensayo para la Revista Universidad Nº 78, de la Universidad Nacional del Litoral.Es con esa aspiración que encabecé este Ensayo sobre el Ensayo y, como es evidente, estamos en el mismo punto desde el cual partimos. De todos modos creo modestamente que poco debe importar el concepto si el escrito, llámese como se llamare, ha movilizado nuestras ideas, si nos ha desarrollado la capacidad de pensar y si nos ha conmovido por su belleza y la verdad de su formulación y, si internamente somos un poquitito mejores que antes, es lo que cuenta.Un poeta amigo (Miguel Angel Federik) lo dice mejor que yo, cuando en su Imaginario de Santa Ana expresa: “La palabra ve por mí, toca, huele, anda”.Y, si quiere disfrutar con ensayos verdaderos lea a Octavio Paz en El laberinto de la soledad, o Los penúltimos días, de Héctor Murena o alguno de los que escribe en la actualidad Santiago Kovadloff o Abel Posse.
Blog de la librería argentina Jabulani dedicado a la promoción del patrimonio cultural argentino y universal. Paraná prov. de Entre Ríos. Asesor legal Dr. Alberto Manuel Raffo Calderón.
martes, 22 de julio de 2008
martes, 1 de julio de 2008
JABULANI LIBROS PRESENTA
“Los Cielos Postergados”
Poemas de Mario D. Raffo
Inustraciones:,
Zunilda Amado
A modo de prólogo
Dice Mario: “Dedico este libro a CAÑADA ROSQUÍN, con esas mayúsculas con que estará escrito siempre en mí, en mis últimas ilusiones. Junto a la inevitable esperanza de regresar para quedarme. Esto es lo que me mantiene vivo. Allí están esos “Cielos postergados” que le dan título. En Cañada disfruté mi infancia junto a mis abuelos, Cecilia y Manuel. Una infancia viva, cargadas de anécdotas que me gustaría saber contar con esa gracia que nos mueve a todos cuando somos niños y sin esa petulancia que a veces nos contamina a los escritores… Allí soy siempre el nieto de… Y, ¿saben una cosa? Es como mejor me siento. La abuela, que era maestra, ¡fundó una escuela! ¿Ay algo más lindo? Mi abuelo fue bancario. Siendo español lo primero que le pidieron al llegar al pueblo fue pasar a máquina los estatutos de la Sociedad Italiana… Él venía de Rosario que es la ciudad más importante de la zona. Mi abuelo sólo había podido ir a la escuela primaria pero fue cadete de una importante escribanía donde aprendió a escribir a máquina. También le permitían usar la biblioteca para completar, ampliar, lo que aprendía en la escuela. En ese hogar crecí yo. En un sabio equilibrio de amor y el “rigor” que pueden marcar dos abuelos dedicados todo el tiempo a un nieto que los necesitaba, y mucho. Yo nací con parálisis cerebral, por eso estaba con ellos mientras mis padres me compraban y criaban un hermano que desde muy pequeño fue mi sostén. Pero, volviendo a mi niñez, mis abuelos tuvieron esa sabiduría de no permitirme la autocompasión. Tampoco los caprichos. Manej´7-aban cada situación como si se diera naturalmente: A veces yo quería ir a pasear en auto y no estaba prevista ninguna salida pero el abuelo, o la abuela “se acordaban” que había que ir a comprar kerosén, o alguna otra cosa pesada y ahí iba con mi abuelo en el auto: Aquel inolvidable De Soto 38’.”
Zuny Amado es autodidacta. Tanto en el dibujo, por computadora, como en la poesía, donde suelta vuelo con su alma bella, dulce y noble. Para ver fragmentos de su libro "Azules Imperfectos" que he tenido el enorme placer de prologar También pueden visitar el nuevo blog de la escritora en: www.estiloamado.blogspot.com
CONSONANCIAS
Ser tu amigo es una forma de certeza;
Abrigo, tibio pan y es la abundancia.
Es soñar a cuatro vientos; Y es la distancia
que ya no puede ser aquí en mi mesa.
Por ti un tibio sol se despereza
sobre la mezquindad y la arrogancia.
Me habitas con un sol de consonancias
del quieto manantial de tu belleza.
Me abrazo a tu cercana poesía
llegada desde un mar de lejanías
dejando junto a mí tu sol primero.
Por eso quedo aquí en la certeza
de amarte en cada forma de pureza
y ser de tu ternura el mensajero…!
( Imagen: “ Distancias…” de Zunilda Amado)
¿A QUIÉN…?
Si supieras lo profundo de mi pena,
volverías, sé muy bien que volverías!
Desde donde nadie ha vuelto, ¡tú lo harías!
a tornar mi oscuridad en luna llena.
De tu vientre maternal, las cosas buenas
volverían a nacer, ¡sé que lo harían!
Por fin conocería la Poesía
que nunca puedo hallar en mis poemas.
Hálito de amor, aquí te espero,
porque nunca te olvidé, porque te quiero,
como aman las espinas a las rosas!
A quién representar con mi reflejo,
si nunca has de volver, ni eres mi espejo;
Acaso una invención de mi congoja.
(Imagen :”Ángel tras los muros…” de Zunilda Amado)
LOS CIELOS POSTERGADOS
¡Volver…!
Volveré una tarde dorada y en calma.
Con los ojos ávidos,
volver a esa paz.
Aquella vieja parra, el pájaro, el rocío;
Volver a mi verdad…!
Me espera una bandada de amigos,
y una plaza.
Allí seré el alegre jugar de los gorriones.
Allí seré la luna coqueta del jardín.
Las manos de la abuela
que tejen horizontes de sueños
para mí.
Volver en las espigas
rumbo al pan de quienes luchan.
Y en las manos ya olvidadas
hoy también quiero ser pan.
Ser polen en el aire dorado de la tarde.
Florecer justo en los labios
de aquel amor casi olvidado,
y en fugitivos pétalos
amarla una vez más.
Etérea doncella, aurora dormida,
húmedos cabellos de miel,
quisiera esta tarde pasear de tu mano,
perderme en asombros,
ser niño otra vez…!
Amor de trigo y luna,
capullo esperado,
canto enamorado,
luz del más allá:
Húndeme en tu vientre
de luna y rocío
hasta que la aurora
nos llame una vez más…!
(Imagen: “¡Regresa a casa…Primavera!” de Zunilda Amado)
“Los Cielos Postergados”
Poemas de Mario D. Raffo
Inustraciones:,
Zunilda Amado
A modo de prólogo
Dice Mario: “Dedico este libro a CAÑADA ROSQUÍN, con esas mayúsculas con que estará escrito siempre en mí, en mis últimas ilusiones. Junto a la inevitable esperanza de regresar para quedarme. Esto es lo que me mantiene vivo. Allí están esos “Cielos postergados” que le dan título. En Cañada disfruté mi infancia junto a mis abuelos, Cecilia y Manuel. Una infancia viva, cargadas de anécdotas que me gustaría saber contar con esa gracia que nos mueve a todos cuando somos niños y sin esa petulancia que a veces nos contamina a los escritores… Allí soy siempre el nieto de… Y, ¿saben una cosa? Es como mejor me siento. La abuela, que era maestra, ¡fundó una escuela! ¿Ay algo más lindo? Mi abuelo fue bancario. Siendo español lo primero que le pidieron al llegar al pueblo fue pasar a máquina los estatutos de la Sociedad Italiana… Él venía de Rosario que es la ciudad más importante de la zona. Mi abuelo sólo había podido ir a la escuela primaria pero fue cadete de una importante escribanía donde aprendió a escribir a máquina. También le permitían usar la biblioteca para completar, ampliar, lo que aprendía en la escuela. En ese hogar crecí yo. En un sabio equilibrio de amor y el “rigor” que pueden marcar dos abuelos dedicados todo el tiempo a un nieto que los necesitaba, y mucho. Yo nací con parálisis cerebral, por eso estaba con ellos mientras mis padres me compraban y criaban un hermano que desde muy pequeño fue mi sostén. Pero, volviendo a mi niñez, mis abuelos tuvieron esa sabiduría de no permitirme la autocompasión. Tampoco los caprichos. Manej´7-aban cada situación como si se diera naturalmente: A veces yo quería ir a pasear en auto y no estaba prevista ninguna salida pero el abuelo, o la abuela “se acordaban” que había que ir a comprar kerosén, o alguna otra cosa pesada y ahí iba con mi abuelo en el auto: Aquel inolvidable De Soto 38’.”
Zuny Amado es autodidacta. Tanto en el dibujo, por computadora, como en la poesía, donde suelta vuelo con su alma bella, dulce y noble. Para ver fragmentos de su libro "Azules Imperfectos" que he tenido el enorme placer de prologar También pueden visitar el nuevo blog de la escritora en: www.estiloamado.blogspot.com
CONSONANCIAS
Ser tu amigo es una forma de certeza;
Abrigo, tibio pan y es la abundancia.
Es soñar a cuatro vientos; Y es la distancia
que ya no puede ser aquí en mi mesa.
Por ti un tibio sol se despereza
sobre la mezquindad y la arrogancia.
Me habitas con un sol de consonancias
del quieto manantial de tu belleza.
Me abrazo a tu cercana poesía
llegada desde un mar de lejanías
dejando junto a mí tu sol primero.
Por eso quedo aquí en la certeza
de amarte en cada forma de pureza
y ser de tu ternura el mensajero…!
( Imagen: “ Distancias…” de Zunilda Amado)
¿A QUIÉN…?
Si supieras lo profundo de mi pena,
volverías, sé muy bien que volverías!
Desde donde nadie ha vuelto, ¡tú lo harías!
a tornar mi oscuridad en luna llena.
De tu vientre maternal, las cosas buenas
volverían a nacer, ¡sé que lo harían!
Por fin conocería la Poesía
que nunca puedo hallar en mis poemas.
Hálito de amor, aquí te espero,
porque nunca te olvidé, porque te quiero,
como aman las espinas a las rosas!
A quién representar con mi reflejo,
si nunca has de volver, ni eres mi espejo;
Acaso una invención de mi congoja.
(Imagen :”Ángel tras los muros…” de Zunilda Amado)
LOS CIELOS POSTERGADOS
¡Volver…!
Volveré una tarde dorada y en calma.
Con los ojos ávidos,
volver a esa paz.
Aquella vieja parra, el pájaro, el rocío;
Volver a mi verdad…!
Me espera una bandada de amigos,
y una plaza.
Allí seré el alegre jugar de los gorriones.
Allí seré la luna coqueta del jardín.
Las manos de la abuela
que tejen horizontes de sueños
para mí.
Volver en las espigas
rumbo al pan de quienes luchan.
Y en las manos ya olvidadas
hoy también quiero ser pan.
Ser polen en el aire dorado de la tarde.
Florecer justo en los labios
de aquel amor casi olvidado,
y en fugitivos pétalos
amarla una vez más.
Etérea doncella, aurora dormida,
húmedos cabellos de miel,
quisiera esta tarde pasear de tu mano,
perderme en asombros,
ser niño otra vez…!
Amor de trigo y luna,
capullo esperado,
canto enamorado,
luz del más allá:
Húndeme en tu vientre
de luna y rocío
hasta que la aurora
nos llame una vez más…!
(Imagen: “¡Regresa a casa…Primavera!” de Zunilda Amado)
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