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martes, 17 de junio de 2008

DOMINGO FAUSTINO SARMIENTO

Síntesis de su vida


Ninguna fecha puede ser más oportuna para celebrar el día del maestro que el 11 de septiembre, día en que pasó a la inmortalidad, en el año 1888, Domingo Faustino Sarmiento.

Y si hablamos de fechas, este maestro de maestros nació setenta y siete años antes, el 15 de febrero de 1811, en la provincia de San Juan, en un humilde hogar, convertido, a los cien años de su nacimiento, en museo histórico.

Hijo de doña Paula Albarracín y de don José Clemente Sarmiento, el deseo de aprender y enseñar se conjugaron en él desde muy joven: aprendió a leer de corrido a los 4 años y empezó la escuela a los cinco en la Escuela de la Patria, de su ciudad natal (1816). A los quince años fundó su primera escuela en San Francisco del Monte de Oro (provincia de San Luis), donde ya se desempeñaba como maestro de un grupo de alumnos que lo superaban en edad.

Este ilustre prócer llegó a ser, desde su multifacética obra, un gran luchador y una de las figuras más importantes de la historia latinoamericana: fue maestro, subteniente de milicias, escritor, periodista, senador, ministro, director general de escuelas, sociólogo, diplomático, gobernador, hasta convertirse en presidente de la Argentina.

Fue un activo militante político, lo que lo llevó varias veces al exilio, principalmente debido a su oposición a Rosas y al caudillo riojano Facundo Quiroga. En Chile, su actividad fue muy notable, tanto en la enseñanza (se le confió la organización de la primera escuela del magisterio de Sudamérica) como en el periodismo (publicó artículos en El Mercurio de Valparaíso y en El Progreso de Santiago). Visitó además Estados Unidos y Europa, donde publicó obras literarias y conoció a pedagogos y escritores.

En San Juan fundó el periódico El Zonda. De su obra literaria, se destacan: Facundo, inspirado en el caudillo riojano Facundo Quiroga; Recuerdos de Provincia, de corte autobiográfico; Viaje, donde cuenta sus experiencias en el extranjero; Vida de Dominguito, que narra la vida de su hijo adoptivo muerto en Paraguay; Educación Popular; Método de Lectura Gradual y Civilización y Barbarie.

Como gobernador de su provincia natal, decretó la ley de enseñanza primaria obligatoria y, ya a los cincuenta y siete años, ocupó la Presidencia de la República (entre los años 1868 y 1874), época en la que promovió sus ideas liberales, que se centraron en los principios democráticos, las libertades civiles y la oposición a los regímenes dictatoriales.

Como presidente, Sarmiento estimuló aquello por lo que había luchado toda su vida: la educación y la cultura de su pueblo. Entre su vasta obra educativa, además de lograr que en este período la población escolar se elevara de treinta mil a cien mil alumnos, merece citarse la creación de numerosas escuelas primarias, la Academia de Ciencias, la Escuela Normal de Paraná (contrató maestros extranjeros), la Universidad Nacional de San Juan, la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, la Biblioteca Nacional de Maestros y el Observatorio Astronómico de Córdoba. Interesado en la formación profesional de las fuerzas armadas, fundó la Escuela Naval y el Colegio Militar. Fomentó además el desarrollo del comercio, la agricultura y los transportes. Realizó el primer censo demográfico, alentó la inmigración, encargó la reforma del puerto, contribuyó al desarrollo de las telecomunicaciones y contrató a hombres de ciencia extranjeros.

Ya en 1881, como superintendente general de escuelas, fundó la revista El Monitor de la Educación Común, referencia fundamental para la educación argentina.

En su primer exilio a Chile, tuvo una hija, Ana Faustina (que se casó con Julio Belín y tuvo un hijo, Augusto Belín Sarmiento). Ella lo acompañó en sus últimos días.

En su segundo exilio, Sarmiento se casó con Benita Martinez Pastoriza, una viuda de la sociedad chilena, y adoptó a su hijo Domingo Fidel, más conocido como Dominguito, que murió en la guerra contra Paraguay.

Por cuestiones de salud, Sarmiento viajó a Paraguay (Asunción), donde escribió sus últimos artículos periodísticos y donde, finalmente, falleció, tan pobre como había nacido.




Su madre: Paula Albarracín


Su padre: Clemente Sarmiento



Su hermana:
Procesa Sarmiento de Lenoir



Madre de Dominguito:
Benita Martínez Pastoriza,
viuda de don Domingo Castro y Calvo


Hijo adoptivo: Dominguito


Mercurio de Valparaiso





Su hija:
Ana Faustina Sarmiento
Su hija:
Ana Faustina Sarmiento
Su hijo:
Dominguito



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Producción: Coordinación General de Informática y Telecomunicaciones

lunes, 9 de junio de 2008

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Domingo Faustino Sarmiento
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Domingo Faustino Sarmiento



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7.° Presidente de la Nación Argentina
Mandato
12 de octubre de 1868 – 12 de octubre de 1874
Vicepresidente(s) Adolfo Alsina
Precedido por Bartolomé Mitre
Sucedido por Nicolás Avellaneda

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Gobernador de San Juan
Mandato
1862 – 1864

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Nacimiento 15 de febrero de 1811
San Juan
Fallecimiento 11 de septiembre de 1888
Asunción, Paraguay
Cónyuge María Jesús del Canto de Sarmiento
Benita Martínez Pastoriza de Sarmiento
Profesión Docente
Domingo Faustino Sarmiento (San Juan, Argentina, 15 de febrero de 1811 – Asunción del Paraguay, 11 de septiembre de 1888) fue un político, pedagogo, escritor, docente, periodista, estadista y militar argentino; gobernador de la Provincia de San Juan entre 1862 y 1864 y presidente de la República Argentina entre 1868 y 1874. También se destacó por su laboriosa lucha en la educación pública.

Tabla de contenidos [ocultar]
1 Biografía
1.1 Juventud
1.2 Exilios
1.3 Dominguito
1.4 Carrera política
2 Sarmiento gobernador
3 Obra literaria
4 Su aporte a las ciencias y a la enseñanza
4.1 Papel moneda
5 Un hombre polémico
6 Atentado
7 La muerte
8 Reconocimientos
8.1 Día del Maestro
8.2 Himno a Sarmiento
9 Monumentos
10 Véase también
11 Referencias
12 Bibliografía
13 Enlaces externos



Biografía [editar]
Juventud [editar]Sarmiento nace el 15 de febrero de 1811, en un humilde casa, en la ciudad de San Juan capital de la provincia homónima, hijo de José Clemente Quiroga Sarmiento y Paula Albarracín. Su verdadero nombre era Faustino Valentín Sarmiento. Según algunas fuentes[1] el nombre Domingo se le adjudicó sucesivamente aunque no figuraba en su partida de nacimiento. Entre 1815 y 1821 cursa estudios en la Escuela de la Patria de su ciudad natal; finalizados éstos viaja con su padre a la ciudad de Córdoba a cursar el seminario pero no le es concedida una beca. En 1823, luego de tratar vanamente de ingresar al Colegio de Ciencias Morales en Buenos Aires, trabaja como asistente del ingeniero Victor Barreau en la Oficina de Topografía de San Juan. Ese mismo año su tío José de Oro es desterrado a San Francisco del Monte[2] y él lo acompaña.

En 1827 es reclutado dentro del ejército federal. Según sus relatos, Sarmiento, como alférez de milicia debía realizar tareas que lo incomodaban. Presenta un reclamo y es citado por el gobernador Manuel Quiroga; durante la reunión Sarmiento pide ser tratado con equidad, pero esto es tomado como un desacato y es enviado a prisión. Debido a éste, y a otros enfrentamientos personales con integrantes del ejército federal, decide abrazar la causa unitaria y se incorpora al ejército comandado por José María Paz.


Exilios [editar]
Sarmiento poco después de la batalla de Caseros (1852)Debido a la victoria federal en 1831 en su provincia se ve obligado a emigrar hacia Chile, donde realiza distintas actividades para subsistir. Durante este período contrae matrimonio con María Jesús del Canto, con la que tiene a su hija Ana Faustina, quien será madre de Augusto Belín. En 1836, mientras se desempeña como minero, contrae tifoidea y, a pedido de su familia, el entonces gobernador de San Juan, Nazario Benavídez, le permite volver a la Argentina.

De regreso en su ciudad natal, forma parte de la Sociedad Dramática Filarmónica, y luego funda la Sociedad Literaria (1838), filial de la Asociación de Mayo; comienza a participar de actividades artísticas, teniendo contacto con la Generación de 1837 y retoma la actividad política. De hecho la sede del grupo artístico del que forma parte es utilizado como centro de reunión de quienes se oponían a Juan Manuel de Rosas, por entonces gobernador de Buenos Aires y encargado de las Relaciones Exteriores de Argentina.

En 1839 funda el Colegio de Pensionistas de Santa Rosa, un instituto secundario para señoritas, y crea el periódico El Zonda, desde el cual dirige duras críticas al gobierno. Debido a sus constantes ataques al gobierno federal, el 18 de noviembre de 1840 es apresado y nuevamente obligado a exiliarse hacia Chile.

Nuevamente en Chile se dedica de lleno a la actividad cultural. Escribe para los periódicos El Mercurio, El Heraldo Nacional y El Nacional; y funda El Progreso. Crea y dirige en 1842 la Escuela Normal de Preceptores, la primera institución latinoamericana especializada en preparar maestros. También impulsa el romanticismo, llegando a polemizar con Andrés Bello. Su labor como pedagogo es reconocida por la Universidad de Chile nombrándolo miembro fundador de la Facultad de Filosofía y Humanidades; y en 1845 el presidente Manuel Montt Torres le encomienda la tarea de estudiar los sistemas educativos de Europa y Estados Unidos.

Una vez finalizado su viaje por el mundo, en 1848 se casa con Benita Martínez Pastoriza, viuda de su amigo Domingo Castro y Calvo, y adopta al hijo de estos, Domingo Fidel ("Dominguito"); y se instala en Yungay. Durante un año se dedica de lleno a escribir, y fruto de ello son Viajes por Europa, África y América, en el cual escribe sobre lo observado en sus viajes, y Educación popular, donde transcribe gran parte de su pensamiento educativo, y su proyecto de educación pública, gratuita y laica.

Al año siguiente se separa de su esposa para luego volver con Dominguito a la Argentina.


Dominguito [editar]En medio de su larga vida, se destaca el joven Domingo Fidel Sarmiento, conocido popularmente como Dominguito. El nació en Chile en 1845, siendo hijo de Domingo Castro y Calvo y Benita Martínez Pastoriza. Su nombre original era Domingo Fidel Castro y siendo muy pequeño muere su padre. Su madre se casa con un también viudo procedente de Argentina, Domingo Faustino Sarmiento quien lo adoptó en 1848. A los cuatro años aprendió a leer. En su país natal cursó estudios primarios y terminó el bachillerato en Argentina. Se estalla la guerra contra Paraguay, conocida como Guerra de la Triple Alianza y Dominguito decide alistarse en el ejército argentino pese a la oposición de su madre. El participó con el grado de capitán del dicho ejército.

En septiembre de 1866, Dominguito cae mortalmente herido en la batalla de Curupayty y enseguida muere a los 21 años de edad. Esto sucedió al tiempo que su padre Sarmiento desempeñaba el cargo de ministro plenipotenciario de la Argentina en Estados Unidos. Allí recibe la triste noticia de la muerte de su querido hijo adoptivo por medio de los enviados especiales de Bartolomé Mitre y cayó en una profunda depresión nada más al enterarse.

Poco tiempo después Sarmiento renuncia al cargo diplomático y emprende el regreso a Buenos Aires. Ya en la capital argentina, se dirige directamente al cementerio donde se encontró con la tumba de su extrañable Dominguito y allí pasó un largo rato muy devastado. Años después decide escribir la biografía de su apreciado hijo: "Vida de Dominguito".


Carrera política [editar]
Sarmiento durante su mandato presidencial (1873)En 1851 ingresa como gacetillero en el ejército de Justo José de Urquiza. Luego de la caída de Rosas entra en conflicto con Urquiza y se ve obligado a volver a Chile. Durante este periodo entabla discusiones con Juan Bautista Alberdi acerca de la política del país.

En 1855 regresa a la Argentina, en Buenos Aires, es electo concejal (1856) y luego senador durante tres períodos (1857, 1860 y 1861), mientras tanto se desempeña como jefe del Departamento de Escuelas.

Luego de la batalla de Pavón, acompaña al general Wenceslao Paunero en la campaña a Cuyo, una vez allí es designado gobernador de San Juan (1862). En 1864, a causa de la muerte de su amigo Antonino Aberastain, inicia una persecución que finaliza con la ejecución del caudillo riojano Chacho Peñalosa, a raíz de ello el gobierno lo envía en misión diplomática durante tres años.


En agosto de 1868 se realizan elecciones nacionales, siendo elegido candidato por un grupo de políticos del país (entre ellos el coronel Mansilla) mientras se encontraba en los Estados Unidos. El 12 de octubre de 1868, asume como presidente, cargo desde el que promueva la educación y el desarrollo de las comunicaciones en el país.

Al finalizar su mandato presidencial, transmite la presidencia a Nicolás Avellaneda, en 1874. En 1875, asume como senador nacional por su provincia, cargo que abandona en 1879 para asumir brevemente como Ministro de Interior para Nicolás Avellaneda. Luego ocupa el cargo de Superintendente de Escuelas durante el gobierno de Julio Argentino Roca, pero renuncia a causa de diferencias radicales con Avellaneda y el propio Roca. En 1885, funda en Buenos Aires, el diario "El censor".

En 1887 viaja al Paraguay junto a su hija, donde intenta contribuir con el progreso del país.

Debido a su endeble salud fallece en Asunción el 11 de septiembre de 1888 a los 77 años de edad. El 21 de septiembre, sus restos regresan a Buenos Aires, y son sepultados en el Cementerio de la Recoleta de esa ciudad.

Desde su posición, Sarmiento defendió la educación de la mujer a la par del hombre, y mantuvo una fuerte amistad con Juana Manso, a quien consideró la única persona en América Latina que había interpretado su plan de educación. En una carta dirigida a ella, la saluda por el reestablecimiento de los Anales de la Educación, y felicita al gobierno argentino por esta decisión, además de aseverar que la mujer, por su instinto maternal es el ser idóneo para encargarse de la educación infantil.


Sarmiento gobernador [editar]
Retrato de Sarmiento como gobernador de San JuanSarmiento arribó a San Juan como enviado nacional por parte del presidente Mitre y asumió el poder en el año 1862. Donde se encontró con la provincia empobrecida y dividida, por eso trató de ordenar las finanzas y de impulsar el modelo basado en la civilización y el progreso, logrando en tan solo dos años cambiar por completo la fisonomía de su provincia con numerosas obras públicas de todo tipo.

En materia educación y cultura creó una Legislación que establecía la educación pública, gratuita y obligatoria, inauguró nuevas escuelas primarias, colegio Preparatorio, la Quinta Normal (actualmente Escuela de Enología) y Escuela de Minas (actualmente Escuela Industrial), ambas ubicadas en la ciudad de San juan y edita nuevamente el periódico El Zonda. En cuanto obras pública incorporo alumbrado y empedrado público, apertura y ensanchamiento de calles, forestación, confección del plano topográfico de la provincia de San Juan. Desde el punto de vista económico, fomento de la explotación minera (diputación de Minas, Compañía de Minas), leyes impositivas (patentes y sellos de justicia)y en lo social, proyecto de colonización y desarrollo agrícola con los inmigrantes. Sin embargo, la lucha, y la muerte del caudillo Chacho Peñaloza y la oposición interna que debió afrontar impidieron el logro total de sus proyectos y ante la falta de apoyo de sus comprovincianos, renunció al gobierno en 1864.


Obra literaria [editar]Mi defensa, 1843.
Facundo o Civilización y Barbarie, 1845; Trata sobre el caudillo riojano Facundo Quiroga y las diferencias entre los federales y unitarios. Es una descripción de la vida social y política del país que tiene alcances sociológicos e históricos, pues ofrece en él una explicación sociológica del país fundada en el conflicto entre la «civilización» y la «barbarie», personificadas respectivamente en los medios urbano y rural.
Vida de Aldao, 1845.
Método gradual de enseñar a leer el castellano, 1845.
Viajes por África, Europa y América, 1849; Autobiográfica.
Argirópolis, 1850.
Recuerdos de provincia, 1850; Autobiografía.
Campaña del Ejército Grande, 1852.
Las ciento y una, 1853; serie de epístolas dirigidas a Juan Bautista Alberdi.
Comentario a la Constitución de la Confederación Argentina, 1853.
Memoria sobre educación común, 1856.
El Chacho, 1865; sobre el caudillo riojano Ángel Vicente Peñaloza.
Las escuelas, bases de la prosperidad, 1866.
Conflicto y armonías de las razas en América, 1884. En esta obra desarrolla una concepción semejante a la de Facundo, pero encarada desde el punto de vista étnico. Su primer tomo es de 1884 y el segundo, póstumo, que según su autor es «Facundo llegado a la vejez».
Vida de Dominguito, 1886; sobre su hijo adoptivo, muerto en la Guerra de la Triple Alianza.

Su aporte a las ciencias y a la enseñanza [editar]
Domingo F. SarmientoSarmiento realizó una importante contribución al saber gracias al aporte que realizó como promotor del progreso científico y una acción y prédica constante a favor de la enseñanza y creación de instituciones científicas y culturales.

Durante su presidencia se inició la formación profesional de maestros. Creó escuelas normales anexas a los colegios nacionales de Corrientes y de Concepción del Uruguay en 1869 y de Paraná en 1870. Fundó el Colegio Militar, la Escuela Naval, y escuelas de arboricultura y agronomía en San Juan, en Mendoza, y más tarde en Tucumán y Salta.

Creo escuelas primarias en varias provincias e importó de Europa gabinetes de ciencias y colecciones de historia natural

Por su iniciativa se crearon en la región cuyana las cátedras de mineralogía en los Colegios nacionales de Catamarca y de San Juan, que se convertirían en 1876 en la Escuela de Ingenieros de San Juan.

En cumplimiento de una ley de 1869 encomendó a Germán Burmeister las gestiones para incorporar veinte profesores europeos para la enseñanza de ciencias exactas y naturales en la Universidad de Córdoba.

Durante su gestión como representante argentino en Estados Unidos logró que el astrónomo Benjamin Apthorp Gould aceptase viajar a la Argentina para crear un observatorio astronómico. Cuando Gould llegó a la Argentina, Sarmiento ya era presidente y había creado el Observatorio Astronómico de Córdoba que adquiriría en aquel entonces relevancia internacional. También a Sarmiento y Gould se deben la iniciación de los estudios meteorológicos en Argentina al crearse en 1872 la Oficina Meteorológica Nacional que funcionó hasta 1884 en Córdoba y luego se trasladaría a Buenos Aires.

Pero no tan recordada es su anécdota con Alexander Hutton, padre fundador del fútbol argentino, y a la sazón, Rector del High School English. Al solicitarle permiso para enseñar el deporte de la pelota entre sus estudiantes (base del recordado Alumni) Sarmiento contestó: "Que aprendan, mi amigo, A las patadas pero que aprendan". El fútbol también le debe su impulso de finales de siglo XIX.


Papel moneda [editar]Otro reconocimiento a Sarmiento por parte del Estado Argentino es la colocación de su imagen en los billetes de $ 50 de curso legal.


Un hombre polémico [editar]
ON NO TUE POINT LEES IDES (Las ideas no se matan), escrito por Sarmiento en las Sierra Chica de Zonda, en San Juan, en su paso para el exilio a Chile. Vista al monolito levantado al pie de la sierrasLa figura de Sarmiento continúa siendo polémica. Los numerosos escritos y artículos que escribió a lo largo de más de cincuenta años, cuya última recopilación (Universidad Nacional de la Matanza, Provincia de Buenos Aires, 2001, distribución a cargo del Fondo de Cultura Económica) insumió cincuenta y tres tomos y más de quince mil páginas, contienen algunos pasajes contradictorios y otros de notable violencia verbal.

A la par de su impulso al desarrollo del país, se señalan la crueldad de las tropas nacionales bajo sus órdenes en la represión de las rebeliones de los últimos caudillos (como el asesinato del General Ángel Vicente Peñaloza citado más arriba) y las levas forzosas de gauchos para luchar contra los indígenas.

Asimismo, se le critica su posición con respecto a la Patagonia, poniendo en duda la soberanía argentina sobre dicha región: "He contribuido con mis escritos aconsejando con tesón al gobierno chileno a dar aquel paso... El gobierno argentino, engañado por una falsa gloria, provoca una cuestión ociosa que no merece cambiar dos notas, Para Buenos Aires tal posesión es inútil. Magallanes pertenece a Chile y quizá toda la Patagonia... No se me ocurre después de mis demostraciones, como se atreve el gobierno de Buenos Aires a sostener ni mentar siquiera sus derechos. Ni sombra ni pretexto de controversia les queda". (El Progreso 11 al 28 de Nov. 1842 y La Crónica 11/3 y 4/8/1849). "Es una guerra desértica, frígida e inútil. No vale la pena gastar un barril de pólvora en su defensa. ¿Por qué obstinarse en llevar adelante una ocupación nominal?" (1868; 30/5/1881 y El Nacional, 19/7/1878).

Su postura con referencia al aborigen: "¿Lograremos exterminar los indios?. Por los salvajes de América siento una invencible repugnancia sin poderlo remediar. Esa canalla no son más que unos indios asquerosos a quienes mandaría colgar ahora si reapareciesen. Lautaro y Caupolicán son unos indios piojosos, porque así son todos. Incapaces de progreso, su exterminio es providencial y útil, sublime y grande. Se los debe exterminar sin ni siquiera perdonar al pequeño, que tiene ya el odio instintivo al hombre civilizado". (El Progreso, 27/9/1844; El Nacional, 25/11/1876).

Asimismo, su crítica descarnada hacia las provincias más atrasadas del interior del país: "Son pobres satélites que esperan saber quien ha triunfado para aplaudir. La Rioja, Santiago del Estero y San Luis son piltrafas políticas, provincias que no tienen ni ciudad, ni hombres, ni cosa que valga. Son las entidades más pobres que existen en la tierra". (El Nacional, 9/10/1857).

Dirá de él su contemporáneo Juan Bautista Alberdi: "Detesta la sangre cuando no es él quien la derrama; aborrece los golpes de estado cuando no los da él mismo. No se mata las ideas, dice él, cuando son las suyas; pero es un Troppman para las ideas de los otros. La libertad de prensa es un ídolo, a condición de que no se use para criticar sus libros, porque entonces degenera en crimen de lesa-patria".

También se le atribuyen afirmaciones como: "Las elecciones de 1857 fueron las más libres y más ordenadas que ha presentado la América"'. (El Nacional, 13/10/1857). "Para ganarlas, nuestra base de operaciones ha consistido en la audacia y el terror, que empleados hábilmente han dado este resultado (de las elecciones del 29 de marzo). Los gauchos que se resistieron a votar por nuestros candidatos fueron puestos en el cepo o enviados a las fronteras con los indios y quemados sus ranchos. Bandas de soldados armados recorrían las calles acuchillando y persiguiendo a los opositores. Tal fue el terror que sembramos entre toda esa gente, que el día 29 triunfamos sin oposición. El miedo es una enfermedad endémica de este pueblo. Esta es la palanca con que siempre se gobernará a los porteños, que son unos necios, fatuos y tontos". (Carta a D. Oro 17/6/1857).


Atentado [editar]El 22 de agosto de 1873, Sarmiento sufrió un atentado mientras se dirigía hacía la casa de Vélez Sarsfield. Cuando transitaba por la actual esquina de Corrientes y Maipú, en la ciudad de Buenos Aires, una explosión sacudió al coche en el que viajaba. El sanjuanino no lo escuchó porque ya padecía una profunda sordera. Los autores fueron dos anarquistas italianos, los hermanos Francisco y Pedro Guerri, que confesaron haber sido contratados por hombres de López Jordán. El atentado falló porque a Francisco Guerri se le reventó el trabuco en la mano. Sarmiento salió ileso del atentado y se enteró más tarde porque se lo contaron.


La muerte [editar]Durante los años de 1887–1888, con la salud deteriorada por la sordera y una insuficiencia cardiovascular y bronquial, se refugió en el clima cálido de Asunción. Era ahora un anciano y su salud estaba quebrantada. Le costaba respirar y los médicos le aconsejan alejarse de Buenos Aires para evitar los fríos. Además se agudizaba su hipertrofia cardíaca. A comienzos de 1888 se embarcó con su hija Faustina y sus nietos para Asunción, donde ya había estado el año anterior.

A pesar de la enfermedad, seguía trabajando por la elevación paraguaya. Pero un 11 de septiembre de 1888, Sarmiento fallece en Asunción, Paraguay. Sus restos fueron inhumados en Buenos Aires, 10 días después. Ante su tumba, Carlos Pellegrini sintetizó el juicio general: “Fue el cerebro más poderoso que haya producido la América”.


Reconocimientos [editar]
Día del Maestro [editar]En 1947 la Conferencia Interamericana de Educación, reunida en Panamá, estableció como Día Panamericano del Maestro al 11 de septiembre en homenaje al fallecimiento de Sarmiento considerando que “ninguna fecha es más oportuna para celebrar el día del maestro que el 11 de septiembre, día en que pasó a la inmortalidad Domingo Faustino Sarmiento”.


Himno a Sarmiento [editar]Como homenaje a Sarmiento existe en Argentina un himno que se canta habitualmente en actos escolares.

“ Himno a Sarmiento


Fue la lucha, tu vida y tu elemento;
la fatiga, tu descanso y calma.
La niñez, tu ilusión y tu contento,
la que al darle el saber, le diste el alma.


Con la luz de tu ingenio iluminaste
la razón en la noche de ignorancia
Por ver grande la Patria tú luchaste
con la espada, con la pluma y la palabra.


En su pecho, la niñez de amor un templo
te ha levantado, y en él sigues viviendo,
Y al latir, su corazón va repitiendo
¡"Honor y gratitud al gran Sarmiento"!
¡"Honor y gratitud, y gratitud"!


Gloria y loor, honra sin par
para el grande, entre los grandes,
padre del aula, Sarmiento inmortal.


¡Gloria y honor!
Honra sin par


— Letra y música: L. Corretjer, azure


Monumentos [editar]
Busto de Domingo Faustino Sarmiento en el pueblo de Lucio Vicente López
Monumento dedicado a Sarmiento en su ciudad natal (San Juan)
Monumento de Sarmiento en la ciudad de Lima, Perú que fuera donado por la ciudad de Buenos Aires.
Véase también [editar]Casa Natal de Domingo Faustino Sarmiento

Referencias [editar]↑ Germán Berdiales, El Maestro de América, Ed. Acme, Buenos Aires, 1961, 169 págs.
↑ Actualmente, San Francisco del Monte de Oro, en homenaje al rebelde fraile y maestro.

Bibliografía [editar]Domingo Faustino Sarmiento, textos. Arte gráfico editorial argentino SA, Buenos Aires, 2002.
José Babini (1963), La Ciencia en la Argentina, Biblioteca de América, Libros del Tiempo Nuevo. EUDEBA.

Enlaces externos [editar]Wikisource

Wikisource contiene obras originales de Domingo Faustino Sarmiento.
Wikiquote

Wikiquote alberga frases célebres de Domingo Faustino Sarmiento.
Web Vida y Obra de Sarmiento.
Museo Histórico Sarmiento.
Casa Natal de Sarmiento, sitio oficial de la casa natal de Sarmiento, convertida en museo.
Domingo Faustino Sarmiento en el Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de la Nación Argentina.
Facundo en la Biblioteca Digital Carlos Pellegrini.
Himno a Sarmiento, cantado por Sandra Mihanovich e interpretado por Lito Vitale (formato: MP3)



Predecesor:
Bartolomé Mitre Presidente de la Nación Argentina
1868–1874 Sucesor:
Nicolás Avellaneda


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miércoles, 4 de junio de 2008

¿PORQUÉ ALICIA MOREAU DE JUSTO?


Alicia Moreau de Justo
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Alicia Moreau de Justo
Alicia Moreau de Justo (* Londres, Gran Bretaña, 11 de octubre de 1885 - Buenos Aires, Argentina, 12 de mayo de 1986) fue una médica y política argentina, figura destacada del feminismo y del socialismo.
Tabla de contenidos[ocultar]
1 Biografía
1.1 Infancia y adolescencia
1.2 Juventud, feminismo y socialismo
1.3 El Ateneo Popular y la Revista Nueva Humanidad
1.4 La Unión Feminista Argentina e ingreso al Partido Socialista
1.5 Socialismo, pacifismo y el valor de la democracia
1.6 Integrante de la Junta Consultiva, directora de La Vanguardia y división socialista
1.7 Militante por los derechos humanos
1.8 100 años y promotora de la unidad socialista
2 Homenaje
3 Publicaciones
4 Referencias
5 Bibliografía
6 Véase también
//

Biografía [editar]

Infancia y adolescencia [editar]
Alicia Moreau nació en Londres el 11 de octubre de 1885. Su padre, Armando Moreau, fue un revolucionario francés, que participó en la Comuna de París y que, luego de la derrota en 1871 y la cruenta represión subsiguiente, buscó refugio en Bélgica primero y Gran Bretaña después.
En 1890, él y María Denanpont, su madre, migraron a la Argentina. Una vez radicado en Buenos Aires, el padre de Alicia se integró a los grupos socialistas que comenzaban a organizar el movimiento obrero argentino. Alicia solía acompañarlo a estas reuniones y actividades.
Realizó sus estudios secundarios en el Colegio Normal Nº 1 donde, élla misma recuerda, recibió una influencia decisiva de parte de Hipólito Yrigoyen, quien se desempeñaba allí como profesor de filosofía y que varios años más adelante se convertiría en el primer presidente democrático de la Argentina. Sin embargo en 1900, Alicia cuestionó severamente la participación de Yrigoyen en los levantamientos militares impulsados por el radicalismo, diciéndoselo personalmente.[1]

Juventud, feminismo y socialismo [editar]
En 1906, cuando contaba con 21 años, Alicia Moreau fundó el movimiento feminista en Argentina. En oportunidad del Congreso Internacional del Libre Pensamiento que se realizó en Buenos Aires, la republicana española Belén de Sárraga le sugirió que las argentinas deberían organizar un movimiento en favor de los derechos políticos de la mujer.[2] Entonces, Moreau propuso la idea en una de las reuniones del Congreso y junto a otras mujeres, como Sara Justo, la Dra. Rawson Dellepiane, la Dra. Lantieri, entre otras, fundaron el Centro Feminista de Argentina y el Comité Pro-Sufragio Femenino. A partir del congreso, el Partido Socialista, que contaba con un activo Centro Femenino, comenzó a invitar a Alicia Moreau a dar conferencias a los simpatizantes en los diversos centros socialistas a través de la Sociedad Luz.
En 1907 ingresó a la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, en una época en que la sociedad veía con rechazo que las mujeres estudiasen una profesión universitaria. Alicia Moreau perteneció al grupo de seis mujeres que se inscribieron por primera vez para estudiar medicina en Argentina. Desde sus años universitarios Alicia Moreau prestó atención a las enfermedades sociales relacionadas con la discriminación de la mujer y de los trabajadores.
Entre 1906 y 1914, Alicia Moreau escribió varios artículos sobre educación y política en la Revista Socialista Internacional dirigida por Enrique del Valle Iberlucea, quien años después sería elegido como primer senador socialista de América Latina. Algunos de esos artículos se titularon: La escuela nueva, La Comuna y la educación, Liga Internacional para la educación racional de la infancia, Internacionalismo escolar, Las universidades populares de Noruega, etc.
Por entonces Alicia Moreau expuso su tesis sobre la escuela nueva, en la que cuestionaba profundamente la escuela pública argentina, sosteniendo que los niños solo se pertenecen a sí mismos, y que ni los padres, ni la Iglesia, ni el Estado, tienen derecho a imponerle sus dogmas y convicciones.

El Ateneo Popular y la Revista Nueva Humanidad [editar]
En 1910 junto a Berta W. de Gerchunoff y su padre Armando Moreau, entre otros y otras, fundó el Ateneo Popular con el fin de promover la extensión secundaria y universitaria, funcionando en locales sindicales, socialistas y mutuales, que se convirtió en uno de los centros de educación popular más activos de la ciudad, además de hacerse cargo de la edición de la Revista Socialista Internacional, con el nombre de Humanidad Nueva, cuya secretaría recayó en Alicia Moreau. Ese mismo año organizó el Primer Congreso Femenino Internacional. En la revista Alicia prestó especial atención a que el pensamiento femenino se viera igual de representado que el pensamiento de los varones, difundiendo trabajos de Rosa Luxemburgo, Clara Zetkin, Carolina Muzzili, María Montesori, etc.
En 1914, al iniciarse la Primera Guerra Mundial, Alicia Moreau inició un amplio movimiento pacifista.
En 1915 obtuvo su diploma universitario con diploma de honor y una tesis titulada "La función endócrina del ovario", convirtiéndose en una de las primeras médicas de América Latina, especializándose en enfermedades femeninas. Ese mismo año publica el libro Evolución y Educación y comienza a dictar clase como profesora de Fisiología en la Universidad nacional de la Plata.
En 1919 dejó de publicarse Humanidad Nueva. Ese mismo año Alicia Moreau fue designada por las organizaciones feministas argentinas como delegada por las mujeres argentinas al Congreso Internacional de Obreras celebrado en Washington, donde se relacionó con el movimiento por el sufragio femenino norteamericano. Durante el mismo viaje participó también como delegada argentina al Congreso Internacional de Médicas, donde se destacó por su crítica a la prostitución y su defensa de una moral única para ambos sexos. Como resultado de este último congreso se fundó la Asociación Internacional de Mujeres Médicas, resultando Alicia Moreau electa para integrar su Comité Ejecutivo.

La Unión Feminista Argentina e ingreso al Partido Socialista [editar]
En 1920 Alicia Moreau fue una de las fundadoras de la Unión Feminista Nacional (UFN) con el fin de unificar las distintas organizaciones feministas que existían en ese entonces, como el Centro Socialista Femenino, la Agrupación Socialista Femenina, y el Consejo Nacional de Mujeres. La UFN tenía como objetivo organizar a las mujeres, a partir de centros en todo el país, para obtener la igualdad de derechos con los hombres, así como para mejorar las condiciones del trabajo femenino. La acción política de la UFN resultó decisiva para apoyar la sanción de muchas importantes leyes de reconocimiento de los derechos de la mujer y de protección del trabajo femenino. La UFN publicó mensualmente la revista Nuestra Causa. La UFN comenzó a organizar movilizaciones activas de mujeres durante los actos electorales, así como petitorios masivos dirigidos a los legisladores y acciones de lobby.
La UFN estaba dirigida entre otras mujeres por Alicia Moreau, quien fue elegida presidenta, Julia García Games, Angela Costa, Elsa Bachofen, Berta de Gerchunoff, Adela García Salaberry, Consuelo G. de García, Clotilde Rossi, Josefina L. de Mantecón. La poetisa Alfonsina Storni solía participar de los actos de la UFN. Ese mismo año Moreau es una de las creadoras del Comité Femenino de Higiene Social con el fin de combatir la trata de blancas.
Pocas semanas después la UFN establecía una alianza con el Comité pro Derechos de la Mujer, presidido por Elvira Rawson de Dellepiane, para reclamar activamente el reconocimiento del derecho a votar de las mujeres y apoyan al Partido Feminista Nacional que impulsaba la candidatura a diputada nacional de Julieta Lanteri. La prensa conservadora comenzó a utilizar el término "damas rojas" para referirse a las mujeres que reclamaban el derecho a voto.
En 1921 decide afiliarse al Partido Socialista y al año siguiente se casó con su fundador, Juan B. Justo, que fallecerá siete años después, y con quien tuvo tres hijos: Juan, Luis y Alicia. Alicia Moreau de Justo alcanzó en esas décadas a integrar el Comité Ejecutivo del Partido Socialista y se convirtió en la primera mujer argentina en ocupar un cargo político. Desde su cargo directivo en el PS organizó exitosamente las "Agrupaciones Femeninas" en cada Centro Socialista, con el fin de organizar la acción política de las mujeres. Algunas agruoaciones crearon centros para los niños, para que más mujeres pudieran acercarse a la actividad política. El Partido Socialista se diferenció de los otros partidos políticos de la época por la gran cantidad de mujeres que militaban en sus filas.
En 1925 las feministas obtuvieron su primer triunfo parlamentario al lograr la sanción de la Ley 11.317 reglamentando el trabajo de las mujeres y los niños, en la que se establecía que las mujeres no podrían trabajar más de 8 horas diarias y 48 horas semanales, prohibición del trabajo nocturno y en tareas insalubres, prohibición del despido de mujeres embarazadas, licencia para amamantar y obligación de las empresas de tener guarderías.
En 1926, las feministas obtienen un nuevo y resonante triunfo con la Ley de Derechos Civiles de la Mujer que aunque no establecía la igualdad plena entre hombres y mujeres, establecía por primera vez el principio de que las mujeres y los hombres debían ser equiparados en términos de derechos.[3]

Socialismo, pacifismo y el valor de la democracia [editar]
En 1932 Alicia Moreau de Justo elabora un proyecto de ley de sufragio femenino que es presentado por el diputado socialista Mario Bravo y obtiene la aprobación de los diputados, en medio de una amplia movilización de mujeres y presión de las organizaciones feministas. Sin embargo el proyecto fue rechazado por el Senado, donde predominaban ampliamente los conservadores.
Durante la década 1930-1940 se desempeñó activamente en las campañas de solidaridad argentina en apoyo de la República durante la Guerra Civil Española. En 1936, cuando se realizó en Buenos Aires la Conferencia Panamericana de Cancilleres, organizó en forma paralela la Conferencia Popular por la Paz en América, en el Teatro Augusteo, a la que vinieron representantes de todo el continente.[4]
Con la aparición del peronismo a partir de 1943, y durante los dos primeros gobiernos de Juan D. Perón Alicia Moreau de Justo manifestó una clara posición opositora, en línea con la política del Partido Socialista, criticando los aspectos no democráticos del peronismo.
En 1946 escribió su libro La mujer en la democracia.
En 1947 el peronismo sancionó la ley del voto femenino, y en 1949 sancionó una nueva Constitución Nacional que establecía la igualdad plena de la mujer y el hombre y la responsabilidad compartida frente a la patria potestad. Alicia Moreau de Justo, a pesar de su oposición al peronismo, se alegró y apoyó esas decisiones, que concretaban el objetivo por el que había luchado durante 40 años.[5] Cuenta Cecilia Lérici, una dirigente del Partido Socialista, que en aquel momento dijo: "¡Qué bueno!, aunque venga del gobierno peronista".[6]
A pesar de su oposición al peronismo, nunca tuvo una actitud despectiva para con Eva Perón, a quien consideraba que, pese a que era utilizada por el sistema, "era una mujer muy rebelde,... (que) después, cuando se dedicó a aliviar la situación de los trabajadores, expresaba también ese mismo sentimiento de rebeldía de las que querían el sufragio".[7]
Como parte de su larga lucha pacifista, en 1947, luego de la Segunda Guerra Mundial, Alicia Moreau de Justo fundó la filial argentina del Acuerdo Mundial por la Paz que agrupaba "a todas las mujeres del mundo que desean luchar contra la guerra, con espíritu de justicia y solidaridad humanas". Fue representante de la Argentina en el Congreso Mundial Femenino que se realizó en París ese año.
En 1951, las mujeres argentina pudieron votar y ser votadas para cargos nacionales por primera vez en la historia. Alicia Moreau de Justo integró la lista de diputados nacionales junto a otras mujeres socialistas. Sin embargo, en el marco de la persecución del gobierno contra los opositores, Alicia Moreau de Justo fue detenida y, luego de liberada, debió esconderse por lo que no pudo votar.[8]

Integrante de la Junta Consultiva, directora de La Vanguardia y división socialista [editar]
Luego del golpe militar que derrocó al Presidente Juan Perón en 1955, Alicia Moreau de Justo fue designada por el Partido Socialista como una de los cuatro miembros[9] que le correspondían en la Junta Consultiva Nacional creada por el gobierno militar. Fue el único cargo público que desempeñó en su vida, pero personalmente no estaba de acuerdo, debido a su posición anti-militarista.[10]
Después del golpe militar el Partido Socialista se dividió internamente en dos grupos: un ala conservadora que apoyaba calurosamente al gobierno militar y exigía una drástica represión del peronismo, encabezado por Américo Ghioldi, y otra ala más popular que sospechaba de los militares en el gobierno y pretendían establecer buenas relaciones con un peronismo democratizado. Este último grupo tenía como cabezas más visibles a Alfredo Palacios y Alicia Moreau de Justo. Por entonces ella sostenía que peronistas y antiperonistas debían unirse para la transformación de una sociedad basada en la desigualdad económica.[11]
En 1956 fue nombrada directora de La Vanguardia, el importante periódico del Partido Socialista, que tenía por entonces un tiraje de 90.000 ejemplares. Moreau de Justo le imprimió al periódico partidario un contenido crítico del gobierno militar, que fue duramente cuestionado como populista por el ala conservadora del partido, llegando a acusarla de manejos delictivos.[12]
En 1958 las diferencias entre ambos grupos era de tal magnitud que produjo la ruptura del Partido Socialista en el 44º Congreso. Se formaron entonces dos partidos: el Partido Socialista Argentino y el Partido Socialista Democrático. Alicia Moreau de Justo, junto a Alfredo Palacios, José Luis Romero, Carlos Sánchez Viamonte, entre otros, integró el PSA. Continuó como directora de La Vanguardia hasta 1960, adoptando entre otras posturas la necesidad urgente de la reforma agraria y el apoyo a la Revolución Cubana. Debido a la oposición interna dentro del PSA, debió renunciar a la dirección del periódico en 1960.
En 1972, cuando el Partido Socialista Argentino se fusionó con otros grupos socialistas para conformar el Partido Socialista Popular, Alicia Moreau de Justo se alejó del mismo discrepando con su cercanía al peronismo, para formar la Confederación Socialista Argentina, junto a dirigentes como Héctor Polino, Alfredo Bravo y Elena Tchalidy, entre otros.

Militante por los derechos humanos [editar]
En 1975 fue una de las fundadoras de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), convocada por Rosa Pantaleón, junto con el obispo de Neuquén don Jaime de Nevares, el rabino Marshall Meyer, el obispo Carlos Gatinoni, Raúl Alfonsín, Oscar Alende, Susana Pérez Gallart, Adolfo Pérez Esquivel y Alfredo Bravo.[13] La APDH desempeñó un importante papel de resistencia al terrorismo de estado durante la dictadura militar que gobernó entre 1976 y 1983. En esos años Alicia Moreau de Justo acompañaba a las Madres de Plaza de Mayo en sus famosas rondas frente a la casa de gobierno, presentaba peticiones de libertad a la junta militar y a los jueces.
En 1979, cuando la actividad política estaba prohibida, participó junto a dirigentes de la Confederación Socialista Argentina y el Partido Socialista Popular, un acto en el tradicional salón de la mutual socialista Unione y Benevolenza, de la Ciudad de Buenos Aires.
En 1980 fue una de las encargadas de recibir a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA, una de las acciones internacionales que más dañaron al Proceso de Reorganización Nacional.

100 años y promotora de la unidad socialista [editar]
En 1981, aún en la clandestinidad, impulsó la reunificación del Partido Socialista mediante la creación de la Unidad Socialista en alianza con el Partido Socialista Popular y el Partido Socialista del Chaco, siendo elegida presidenta.
En 1982 fue una de las pocas dirigentes políticos que se opuso frontalmente a la Guerra de las Malvinas, consecuente con sus principios antimilitaristas.
En 1985 cumplió 100 años y fue el centro de un homenaje en Unione e Benevolenza, en el que participó todo el espectro político y social de la Argentina, y durante el cual dio su último discurso público, especialmente dirigido a los jóvenes y a las mujeres.
Falleció a los 101 años el 12 de mayo de 1986.

Homenaje [editar]
La Ciudad de Buenos Aires ha homenajeado a Alicia Moreau de Justo poniéndole su nombre a una de las avenidas más importantes de la ciudad. Y la designó Ciudadana ilustre de la Ciudad de Buenos Aires
A partir de 1987 la Fundación Alicia Moreau de Justo ha establecido el "Premio Alicia Moreau de Justo" para la Mujer del Año, que se ha transformado en uno de los más prestigiosos del país.

Publicaciones [editar]
Evolución y educación, 1915
La emancipación civil de la mujer, en Humanidad Nueva, 1919
La mujer y la democracia, 1944
El Socialismo según la definición de Juan B. Justo, 1946
¿Qué es el Socialismo?, 1983

Referencias [editar]
Henault:15/16)
En Argentina el derecho a voto de la mujer fue reconocido en 1947
Derechos sexuales en Argentina, por Mónica Petracci y Mario Pecheny, Agenda de las mujeres, consultado 25-jul-06
Reportaje a Cecilia Lérici, en Henault:115
Henault:106/107
en Henault:116
Henault:107
Henault:110 y 113
Los cuatro miembros del Partido Socialista en la Junta Consultiva Nacional fueron Alicia Moreau de Justo, Nicolás Repetto, Américo Ghioldi y Ramón A. Muñiz.
Henault:117/118
Henault:122
Henault:126
[1] APDH, 20 años de la APDH

Bibliografía [editar]
CORBIERE, Emilio (2006): «Alicia Moreau de Justo», en Argenpress, vol. Perfiles, Nº Julio 2006. consultado el 25-jul-2006
HENAULT, Mirta (1983), Alicia Moreau de Justo, Buenos Aires:Centro Editor de América Latina. ISBN 950-25-0031-8.

Véase también [editar]
Feminismo
Partido Socialista (Argentina)
Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/Alicia_Moreau_de_Justo"
Categorías: Nacidos en 1885 Fallecidos en 1986 Políticos socialistas de Argentina Feministas Centenarios Ciudadanos ilustres de la Ciudad de Buenos Aires Sufragistas Activistas femeninas de Argentina
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martes, 3 de junio de 2008

“DEMOCRACIA ELECTRÓNICA” Isac Asimov

Linda, que tenía diez años, era el único miembro de la familia que parecía disfrutar al levantarse.
Norman Muller podía oírla ahora a través de su propio coma drogado y malsano. Finalmente había logrado dormirse una hora antes, pero con un sueño más semejante al agotamiento que al verdadero sueño.
La pequeña estaba ahora al lado de su cama, sacudiéndole.
—¡Papaíto! ¡Papaíto, despierta! ¡Despierta!
—Está bien, Linda —dijo.
—¡Pero papaíto, hay más policías por ahí que nunca! ¡Con coches y todo!
Norman Muller cedió. Se incorporó con la vista nublada, ayudándose con los codos. Nacía el día. Fuera, el amanecer se abría paso desganadamente, como germen de un miserable gris..., tan miserablemente gris como él se sentía. Oyó la voz de Sarah, su mujer, que se ajetreaba en la cocina preparando el desayuno. Su suegro, Matthew, carraspeaba con estrépito en el cuarto de baño. Sin duda, el agente Handley estaba listo y esperándole.
Había llegado el día.
¡El día de las elecciones!

Para empezar, había sido un año igual a cualquier otro. Acaso un poco peor, puesto que se trataba de un año presidencial, pero no peor en definitiva que otros años presidenciales.
Los políticos hablaban del electorado y del vasto cerebro electrónico que tenían a su servicio. La prensa analizaba la situación mediante computadoras industriales (el New York Times y el Post-Dispatch de San Luis poseían cada uno el suyo propio) y aparecían repletos de pequeños indicios sobre lo que iban a ser los días venideros. Comentadores y articulistas ponían de relieve la situación crucial, en feliz contradicción mutua.
La primera sospecha indicando que las cosas no ocurrirían como en años anteriores se puso de manifiesto cuando Sarah Muller dijo a su marido en la noche del 4 de octubre (un mes antes del día de las elecciones):
—Cantwell Johnson afirma que Indiana será decisivo este año. Y ya es el cuarto en decirlo. Piénsalo, esta vez se trata de nuestro estado.
Matthew Hortenweiler asomó su mofletudo rostro por detrás del periódico que estaba leyendo, posó una dura mirada en su hija y gruñó:
—A esos tipos les pagan por decir mentiras. No les escuches.

RESÚMENES 1

En aquellos tiempos, el reino de los dioses estaba más cerca del mundo de los hombres, y los dioses solían dejarse ver entre nosotros, manifestándose a veces como tales, otras en forma humana y aun otras en forma de animal. También la gente que vivía por entonces estaba más cerca de los dioses que nosotros, y las grandes gestas y maravillas eran mucho más corrientes, por lo que sus historias son más nobles y ricas que las nuestras. Para que no desaparezcan de la faz de la tierra, he decidido poner por escrito todas las historias que he oíd
o de la guerra en Troya: de cómo empezó, cómo se libró y cómo se terminó.

Con estas palabras de Femio, bardo de Ítaca y amigo de Odiseo, se abre esta arrolladora novela de Lindsay Clarke sobre los mitos y las leyendas que surgieron de la guerra librada por la ciudad de Troya en la Edad de Bronce y que siempre han cautivado la imaginación del mundo.

Es un relato de dos poderosas generaciones de hombres y mujeres y de sus destinos, en el que mito e historia se entrecruzan y los conflictos humanos corren paralelos a las disputas entre los dioses inmortales. Peleo y Tetis, Paris y Helena, Agamenón y Clitemnestra, Odiseo y Penélope, Aquiles y Héctor: cobran nueva vida en esta vibrante versión, fiel a la forma en que sucedieron los hechos, pero captando la atención del lector con un drama pasional de gran actualidad.

La guerra de Troya ha sido traducida a varios idiomas y fue todo un acontecimiento editorial en Gran Bretaña, quizá porque se dirige a un mundo que sigue asolado por los conflictos violentos y aborda importantes aspectos de nuestra propia experiencia abriendo nuestra fantasía al rico acervo de la mitología.

Lindsay Clarke Inglaterra (Halifax, 1939)
Recibió el Premio Whitbread 1989 de Ficción por The Chymical Wedding. Otras de sus obras que también han tenido gran repercusión popular son Alice's Masque y Parzival and the Stone from Heaven. Posee amplios conocimientos de mitología e imparte clases

lunes, 2 de junio de 2008




Catálogo en homenaje
a: Alicia Moreau de Ju
No adherimos a ideologías políticas o religiosas específicas,
pretendemos solamente bajarle del estante algún texto
que otro humano como nosotros alcanzó a conservar.
La Dirección
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