ESTAMOS CON GREENPACE

viernes, 26 de diciembre de 2008

JUÁN MANUEL PONCE DE LEÓN

PRESENTACIÓN

 

 

Amigos del blog: Hace unos días una poetiza amiga me trajo un hermoso poemario del joven poeta Juan Emanuel Ponce de León. Enseguida le pasé un mail pidiéndole autorización para publicar este poema. Emanuel me respondió afirmativamente y, luego de los trajines navideños, aquí lo pongo a disposición de ustedes. No sé porqué elegí este ya que su pequeño libro tiene muchos quizá mas bellos. Yo no soy muy entendido y no me gusta criticar, aunque sea en el sentido de desmenuzar la obra de un colega pero les cuento que cuando una amiga me leía página a página” Los silencios y la palabra” comentábamos que había en dejo borgeano en esos versos, de pronto apareció casi mágicamente su poema dedicado a Jorge Luís Borges. Quero decir que esos versos con su exacta economía de palabras son un respetuoso homenaje al Maestro. Creo que Entre Ríos y pronto las letras argentinas van a tener en Juán Emanuel un importante referente. ¡QUE ASÍ SEA!

 

Para Jabulani Libros,

Mario D. Raffo

 

FUGA MITOLÓGICA"

Criseida justifica la furia de Apolo,

Briseida la cólera de Aquiles,

Helena la destrucción de una de las Troyas.

 

He soñado a las tres.

Las he visto en las sombras

disputándose-ellas también-

la mitológica manzana.

 

No se conocen.Se han leído siglos después

en un poema que inmortalizó Homero

y a Homero.

se buscan continuamente cada noche

para huir de la guerra,

la palabra y los hombres.

Cuando están por encontrarse

vuelve a iniciarse el ciclo

y se rescribe el poema

que las encierra para siempre.

 

La condena vuelve a caer

sobre sus ojos cansados de tanta muerte,

de tanta sangre

y de tanta repetición del naufragio.

Tienen la esperanza de algún día

destruir la manzana de la discordia

y esconderse en otro poema, mito o silencio

que nunca conozca la humanidad.

 

Autor:Juan Emanuel Ponce de León-

editado en poemario "Los silencios y la palabra"

Publicado en "Cuadernos del Señalero"-

adjunto a la revista "El Tren Zonal"-edición Nº116

 

martes, 2 de diciembre de 2008

LO MEJOR QUE ME PASÓ ESTE AÑO

Es un hermoso ejercicio pensar qué es lo mejor que nos pasó en el año. Es un abanico de posibilidades pues, a poco que uno piense se da cuenta que no son pocas las armas con que la vida nos buscó seducir: Nos dijo “quédate aquí, ¡aún no te di lo mejor!” ¿Y Qué es la vida si no eso, verdad? SEDUCCIÓN. Porque toda la filosofía es buena en tanto la tomemos como un ejercicio para agudizar el pensamiento, desarrollar un sentido crítico, pero debo reconocer que al mirar una puesta de sol o la carita de mi sobrina cuando era niña y también descubría la vida; Ante sus ojitos pícaros y cómplices se me caía toda la biblioteca. Y entonces siento que lo mejor que me pasó este año fue conservar cierta ingenuidad. Siempre esperaré la capacidad de los poco capases y la sensibilidad social de quienes nunca fueron sensibles… Que arreglen las veredas de mi ciudad para que podamos pasear quienes usamos bastón o silla de ruedas. Hay, creo un enorme valor ético en las esperas. Esperas “activas,” como esta. Porque al contártelo estoy haciendo cuanto está a mi alcance para cambiar la realidad. ¡Es ahora el tiempo para la esperanza! ¡Si! Ahora que las opiniones de ciudadanos “de a pie” como yo pueden ser expresadas para que tú, mi buen amigo, me estés leyendo y ojala refutando desde quién sabe qué remoto lugar en el mundo.
Pero lo mejor de este año está a punto de sucederme cuando aquella sobrina de mirada dulce y cómplice termine una de las carreras que emprendió con mucha vocación. Las personas así salvan todas las penurias que podamos atravesar. ¡Limpian el mundo! Son personas que no están en los medios, a veces no siquiera en la Web. Y sin embargo son ese prójimo, vecino, amigo o pariente a quien debemos seguir y ayudar con lo más puro que aún queda en nosotros para que cada año sea el mejor de nuestra vida.

Para Mesa de Libros,

Mario D. Raffo

lunes, 24 de noviembre de 2008

DE "CASA TOMADA" DE JULIO CORTAZAR

Sinopsis

Ellos viven solos en la casa que permanecía desde antiguas generaciones. La casa es enorme, pero ellos viven solos, esperando que pronto algún familiar reclame la casa como suya. Él le da preferencia a la casa y su hermana, Irene. Sólo reconoce su gusto por los libros de literatura francesa y su afición por comprar lana para los tejidos de Irene. Ella tejía todo el tiempo y esos tejidos se llevaban el tiempo con cada puntada.
De repente algo suena en una parte de la casa. Ellos ya habían tomado una parte de la casa. Ya sólo los separa la puerta de roble. Continúan viviendo casi felices en una parte de la casa, ella aún está inmiscuida en sus tejidos, pero él, por la pérdida de sus libros en la otra parte de la casa, se dedica a ver la colección de estampillas de su padre.
Nuevamente un sonido los sorprende. Ahora invaden su parte de la. Él toma a Irene del brazo mientras ella llora. Todo queda dentro aquella casa de intrusos. Salen de la casa, no sin antes cerrar la puerta con llave.
Comentario:
Hay una expresión de imágenes sencillas y directas. Quien sigue cada línea de este relato se ubica en el lugar, hasta casi y se puede ver la decoración y los detalles de esa puerta de roble – yo la veo enorme y pomposa-.
Se da un relato sobre un mismo escenario, pero la inmovilidad no causa aburrimiento ni hastío. Cada detalle y cada acción son descritos como propios y realzan los sentidos del lector, aunque las acciones sean algo tan pasivo y monótono como un tejido.
El final es intrigante pero esperado. El lector espera ansioso que aquellos intrusos lleguen al otro lado de la casa, pero queda sin aliento al no reconocer figuras ni motivos. De cualquier forma, ese final abre a la imaginación del lector intrigado que indaga en diferentes historias, creadas en su propia mente ya fuera de este relato. Sólo queda una cerradura que no admite la razón de estar. Si va por la seguridad de quienes están dentro o los que huyen por el otro lado.

REALICE CON TIEMPO SU PEDIDO DE NAVIDAD. OBSEQUIE UN LIBRO… O MÁS.

martes, 21 de octubre de 2008





(Imagen: “¡Regresa a casa…Primavera!” de Zunilda Amado)
LOS CIELOS POSTERGADOS
¡Volver…!
Volveré una tarde dorada y en calma.
Con los ojos ávidos,
volver a esa paz.
Aquella vieja parra, el pájaro, el rocío;
Volver a mi verdad…!

Me espera una bandada de amigos,
y una plaza.
Allí seré el alegre jugar de los gorriones.
Allí seré la luna coqueta del jardín.
Las manos de la abuela
que tejen horizontes de sueños
para mí.
Volver en las espigas
rumbo al pan de quienes luchan.
Y en las manos ya olvidadas
hoy también quiero ser pan.
Ser polen en el aire dorado de la tarde.
Florecer justo en los labios
de aquel amor casi olvidado,
y en fugitivos pétalos
amarla una vez más.

Etérea doncella, aurora dormida,
húmedos cabellos de miel,
quisiera esta tarde pasear de tu mano,
perderme en asombros,
ser niño otra vez…!

Amor de trigo y luna,
capullo esperado,
canto enamorado,
luz del más allá:
Húndeme en tu vientre
de luna y rocío
hasta que la aurora
nos llame una vez más…!

martes, 14 de octubre de 2008

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PRESENTACIÓN.
JABULANI LIBROS" PRESENTA:
"LOS CIELOS POSTERGADOS." POEMAS DE MARIO D. RAFFO, DIBUJOS ZUNY AMADO.









CONSONANCIAS


Ser tu amigo es una forma de certeza;
Abrigo, tibio pan y es la abundancia.
Es soñar a cuatro vientos; Y es la distancia
que ya no puede ser aquí en mi mesa.

Por ti un tibio sol se despereza
sobre la mezquindad y la arrogancia.
Me habitas con un sol de consonancias
del quieto manantial de tu belleza.

Me abrazo a tu cercana poesía
llegada desde un mar de lejanías
dejando junto a mí tu sol primero.

Por eso quedo aquí en la certeza
de amarte en cada forma de pureza
y ser de tu ternura el mensajero…!

lunes, 15 de septiembre de 2008

PROPUESTA DE JABULANI LIBROS



PROPUESTAS DE LA SEMANA

Joyce Kilmer

AGRADECIMIENTOS

«¿Por qué no escribís un relato sobre un robo del árbol de Navidad del Rockefeller Center?», nos preguntó Michael Korda.

Esto sonaba como un divertido reto, así que nos embarcamos en el empeño de contar el cuento.

Ahora es el momento de dar los premios a la gente que nos ha soportado durante este empeño.

Estrellas titilantes para nuestros editores Michael Korda y Roz Lippel. ¡Sois los mejores!

Guirnaldas brillantes para nuestros agentes Gene Winick y Sam Pinkus, así como para nuestro publicista Lisl Cade.

Adornos dorados para la directora adjunta de edición Gypsy da Silva, la editora de mesa Rose Ann Ferrick y los correctores de pruebas Jim Stoller y Barbara Raynor.

Alzamos nuestra copa en un brindis por el sargento retirado Steven Marron y por el detective retirado Richard Murphy, por su perspicacia.

Cantamos alegres villancicos a Inga Paine, cofundadora del vivero Paine de árboles de Navidad, a su hija Maxine Paine-Fowler, a su nieta Gretchen Arnold y a su hermana Carlene Alien, que aceptaron que invadiésemos la tranquilidad de su tarde de domingo en el porche de su casa en Stowe, Vermont, con nuestras preguntas sobre los árboles que habíamos creado para estas páginas.

Una perdiz en un peral para Timothy Shinn, que nos explicó la logística para trasladar un árbol de nueve toneladas. Si hemos cometido algún error, por favor, perdónennos. Gracias a Jack Larkin por ponernos en contacto con Tim.

Un beso de vacaciones para nuestra familia y amigos, en especial para John Conheeney, Agnes Newton y Nadine Petry.

Caña de azúcar y cintas para Carla Torsilieri D'Agostino y Byron Keith Byrd por su «El árbol de Navidad del Rockefeller Center», relato sobre el famoso árbol.

Una muy especial coral de gratitud para la gente del Rockefeller Center por la alegría que proporcionan a innumerables personas desde hace siete décadas con su tradición de poner y decorar el árbol de Navidad más famoso del mundo.

Para acabar, para vosotros, nuestros lectores, nuestros mejores deseos. Que sean vuestras vacaciones felices, llenas de dicha, alegres y luminosas.


Pienso que nunca veré

un poema tan encantador como un árbol.

Joyce Kilmer


Capítulo 3

—Debes de estar agotada, Regan —se preocupó Nora Regan Reilly, mirando cariñosamente a su única hija, que estaba sentada al otro lado de la mesa del desayuno.

Para los demás, la hermosa Regan de cabello azabache era una estupenda detective privada, pero para Nora su hija de treinta y un años seguía siendo la niña por la que daría su vida.

—Yo la veo bien —opinó Luke Reilly, dejando la taza de café encima de la mesa con ese gesto resuelto que anunciaba su partida.

Un traje azul marino con camisa blanca y corbata negra, uno más de la media docena de atuendos idénticos que poseía, cubría su cuerpo larguirucho de metro noventa y cinco. Luke era dueño de tres funerarias en el norte de New Jersey, de ahí que tuviera que vestir con discreción. Su atractiva cabeza plateada hacía juego con su rostro delgado, que podía parecer sombrío en caso necesario pero que siempre tenía una sonrisa fuera de las salas de visita. Ahora esa sonrisa envolvía a su esposa y su hija.

Estaban sentados a la mesa del desayuno de la casa que los Reilly tenían en Summit, New Jersey, el hogar donde Regan había crecido y en el que Luke y Nora seguían viviendo. También era el lugar donde Nora Regan Reilly escribía las novelas de misterio que la habían hecho famosa. Se levantó para darle a su marido un beso de despedida. Desde que lo habían secuestrado un año atrás, nunca salía por la puerta sin que a ella la embargara el temor de que pudiera ocurrirle algo malo.

Al igual que Regan, Nora poseía facciones clásicas, ojos azules y tez blanca. A diferencia de Regan, era rubia. Con una estatura de metro sesenta, medía diez centímetros menos que su hija y muchos menos aún que su marido.

—No te dejes secuestrar —bromeó solo a medias—. Queremos salir para Vermont a las dos como muy tarde.

—Por lo general, a la gente solo la secuestran una vez en la vida —señaló Regan—. Lo vi la semana pasada en una estadística.

—Y no olvides —le recordó Luke por enésima vez— que, de no haber sido por el dolor y el sufrimiento que padecí, Regan no habría conocido a Jack y ahora no estarías organizando una boda.

Jack Reilly, jefe de la Brigada de Casos Principales del Departamento de Policía de Nueva York y ahora prometido de Regan, había trabajado en el caso de la desaparición de Luke y su joven chófer. No solo atrapó a los secuestradores y recuperó el rescate, sino que en el proceso capturó el corazón de Regan.

—No puedo creer que lleve dos semanas sin ver a Jack —suspiró Regan mientras untaba mantequilla en un panecillo—. Quería recogerme en el aeropuerto de Newark esta mañana, pero le dije que no me importaba tomar un taxi. Tuvo que ir a la oficina a arreglar algunas cosas pero estará aquí a las dos. —Regan bostezó—. Volar de noche me deja un poco atontada.

—Pensándolo bien, creo que tu madre tiene razón —dijo Luke—. Un par de horas de sueño no te harían daño.

Besó a Nora, le alborotó el pelo a Regan y se marchó.

Regan rió.

—Juraría que todavía piensa que tengo seis años.

—Porque estás a punto de casarte. Ya ha empezado a decir que está impaciente por tener nietos.

—Dios, solo de pensar en eso me canso todavía más. Creo que subiré a tumbarme.

Una vez sola, Nora se sirvió otro café y abrió el The New York Times. Las maletas ya estaban en el coche. Quería dedicar la mañana a hacer anotaciones sobre el nuevo libro que acababa de empezar. Todavía no había decidido si Celia, la protagonista, sería interiorista o abogada. Dos tipos de persona diferentes, lo sabía, pero como interiorista resultaba verosímil que Celia hubiera conocido a su primer marido cuando le decoraba el apartamento de Manhattan. No obstante, si era abogada la historia requería otra dinámica.

Lee el periódico, se dijo. Primera lección para una escritora: poner el subconsciente en suspensión hasta que te sientes delante del ordenador. Miró por la ventana. La habitación del desayuno daba a un jardín, ahora nevado, que conducía a la piscina y la pista de tenis. Me encanta esto, pensó. La gente que habla mal de New Jersey me saca de quicio. En fin, como solía decir papá, no saben lo que se pierden.

Envuelta en su albornoz de raso acolchado, Nora se sentía a gusto y contenta. En lugar de perseguir a sinvergüenzas por Los Angeles, Regan estaba en casa y pasaría el fin de semana con ellos. Se había prometido a Jack unas semanas antes y nada menos que a bordo de un globo. Sobre Las Vegas. A Nora le traía sin cuidado dónde o cómo ocurriera, pero estaba entusiasmada con la idea de organizar al fin la boda de Regan. Y no existía un hombre mejor para ella que el maravilloso Jack Reilly.

En unas horas partirían hacia el hermoso Trapp Family Lodge, el hotel donde iban a encontrarse con sus queridos amigos Alvirah y Willy Meehan. ¿Qué más podía pedir?, pensó Nora mientras hojeaba la sección metropolitana del periódico. Sus ojos se posaron de inmediato en la foto en primera plana de una atractiva mujer posando en un bosque con falda larga, blusa y chaleco. El titular decía: EL CENTRO ROCKEFELLER

YA HA ELEGIDO ÁRBOL.

La cara de esta mujer me suena, pensó Nora mientras leía el artículo por encima.

Una pícea azul de veinticinco metros procedente de Stowe, Vermont, está a punto de ocupar su puesto como el árbol de Navidad más famoso del mundo de este año. Elegido por su majestuosa belleza, fue plantado hace casi cincuenta años en un bosque próximo a las tierras de la legendaria familia Von Trapp. Casualmente, Maria von Trapp estaba paseando por el bosque en el momento en que el árbol era plantado y le hicieron una foto posando al lado. Dado que está a punto de cumplirse el cuarenta aniversario de la película musical más famosa del mundo, Sonrisas y lágrimas, y que la película resalta los valores familiares y el coraje frente a la adversidad, el árbol gozará de un recibimiento especial a su llegada a Nueva York.

Será cortado el lunes por la mañana, trasladado en un camión plataforma hasta una barcaza cerca de New Haven y transportado por Long Island Sound hasta Manhattan. A su llegada al centro Rockefeller será recibido por un coro de cientos de escolares de toda la ciudad que interpretarán un popurrí de canciones de Sonrisas y lágrimas.

—Mira tú por dónde —exclamó Nora—. Cortarán el árbol mientras estemos allí. Será divertido verlo. —Y se puso a tararear—: «Las colinas tienen vida...».

* * *

DESDE EL DIVAN

Retrato de familia

Jorge Guinzburg.

Estoy indignado, doctor —dije al comenzar mi sesión terapéutica. Recibí un mail según el cual un filósofo español define a los argentinos así: "No intentéis conocerlos, porque su alma vive en el mundo impenetrable de la dualidad. Beben en una misma copa la alegría y la amargura. Hacen música de su llanto —el tango— y se ríen de la música de otro; toman en serio los chistes y de todo lo serio hacen bromas".

"Ellos mismos —seguía— no se conocen. Creen en la interpretación de los sueños, en Freud y el horóscopo chino, visitan al médico y también al curandero, todo al mismo tiempo. Tratan a Dios como ''el flaco'' y se mofan de los ritos religiosos, aunque los presidentes no se pierden un Tedéum en la Catedral. No renuncian a sus ilusiones ni aprenden de sus desilusiones. No se puede discutir con los argentinos porque saben y opinan de cualquier cosa y en una mesa de café arreglan todo".

"Ellos son ''el pueblo elegido'', por ellos mismos. Individualmente, se caracterizan por su simpatía y su inteligencia, en grupo son insoportables por su griterío y apasionamiento. Cada uno es un genio, y los genios no se llevan bien entre ellos; por eso es fácil reunir argentinos; unirlos: imposible".

"Un argentino es capaz de lograr todo en el mundo, menos el aplauso de otros argentinos. No le habléis de lógica porque eso implica razonamiento y mesura. Son hiperbólicos y desmesurados, van de un extremo a otro con sus opiniones y sus acciones. Cuando discuten no dicen: No estoy de acuerdo, sino ¡Usted está equivocado!"

Pero eso no es nada, doctor —seguí mientras mi indignación crecía. Además, el filósofo sostiene que "los argentinos aman tanto la contradicción que llaman ''bárbara'' a una mujer linda, ''bestia'' a un erudito y ''genio'' a un simple futbolista. Cuando alguien les pide un favor no dicen simplemente sí, sino ¡cómo no!. Son el único pueblo del mundo que comienza sus frases con la palabra no. Cuando alguien les agradece, dicen: ''No, de nada'' con una sonrisa".

"Los argentinos tienen dos problemas para cada solución. Pero intuyen las soluciones a todo problema. Cualquier argentino dirá que sabe cómo se debe pagar la deuda externa, enderezar a los militares, aconsejar al resto de América latina, disminuir el hambre de Africa y enseñar economía en los EE.UU. Los argentinos tienen metáforas para referirse a lo común con palabras extrañas. Por ejemplo, a un aumento de sueldos le llaman rebalanceo de ingresos; a un incremento de impuestos, modificación de la base imponible; y a una simple devaluación, una variación brusca del tipo de cambio. Un programa económico es siempre un plan de ajuste y a una operación financiera de especulación la denominan bicicleta".

"Tienen un altísimo número de psicólogos y se ufanan de estar siempre al tanto de la última terapia. Tienen un tremendo súper ego, pero no se lo mencionen porque se desestabilizan y entran en crisis. Tienen un espantoso temor al ridículo, pero se describen a sí mismos como liberados. Son prejuiciosos, pero creen ser amplios, generosos y tolerantes. Son racistas al punto de hablar de ''negros de m'' o ''cabecitas negras''.

Y como si esto fuera poco —continué— ese filósofo español remata: "los argentinos son italianos que hablan en español, pretenden sueldos norteamericanos y vivir como ingleses. Dan discursos franceses y votan como senegaleses. Piensan como zurdos y viven como burgueses, alaban el emprendimiento canadiense, tienen una organización boliviana, admiran el orden suizo y practican un desorden iraquí".

Entiendo su indignación, Jorge —interpretó mi terapeuta. Es muy feo que un extranjero hable tan mal de nosotros.

No, doctor —respondí. Yo lo viví como un elogio. Me indigna que no nos hayamos dado cuenta solos de que somos los más grandes del mundo.

Mi terapeuta no respondió, sólo me agregó dos sesiones más por semana.

PROPUESTAA DE JABULANI LIBROS

PROPUESTAS DE LA SEMANA

PROPUESTAS DE LA SEMANA

 

Joyce Kilmer

 

AGRADECIMIENTOS

 

«¿Por qué no escribís un relato sobre un robo del árbol de Navidad del Rockefeller Center?», nos preguntó Michael Korda.

Esto sonaba como un divertido reto, así que nos embarcamos en el empeño de contar el cuento.

Ahora es el momento de dar los premios a la gente que nos ha soportado durante este empeño.

Estrellas titilantes para nuestros editores Michael Korda y Roz Lippel. ¡Sois los mejores!

Guirnaldas brillantes para nuestros agentes Gene Winick y Sam Pinkus, así como para nuestro publicista Lisl Cade.

Adornos dorados para la directora adjunta de edición Gypsy da Silva, la editora de mesa Rose Ann Ferrick y los correctores de pruebas Jim Stoller y Barbara Raynor.

Alzamos nuestra copa en un brindis por el sargento retirado Steven Marron y por el detective retirado Richard Murphy, por su perspicacia.

Cantamos alegres villancicos a Inga Paine, cofundadora del vivero Paine de árboles de Navidad, a su hija Maxine Paine-Fowler, a su nieta Gretchen Arnold y a su hermana Carlene Alien, que aceptaron que invadiésemos la tranquilidad de su tarde de domingo en el porche de su casa en Stowe, Vermont, con nuestras preguntas sobre los árboles que habíamos creado para estas páginas.

Una perdiz en un peral para Timothy Shinn, que nos explicó la logística para trasladar un árbol de nueve toneladas. Si hemos cometido algún error, por favor, perdónennos. Gracias a Jack Larkin por ponernos en contacto con Tim.

Un beso de vacaciones para nuestra familia y amigos, en especial para John Conheeney, Agnes Newton y Nadine Petry.

Caña de azúcar y cintas para Carla Torsilieri D'Agostino y Byron Keith Byrd por su «El árbol de Navidad del Rockefeller Center», relato sobre el famoso árbol.

Una muy especial coral de gratitud para la gente del Rockefeller Center por la alegría que proporcionan a innumerables personas desde hace siete décadas con su tradición de poner y decorar el árbol de Navidad más famoso del mundo.

Para acabar, para vosotros, nuestros lectores, nuestros mejores deseos. Que sean vuestras vacaciones felices, llenas de dicha, alegres y luminosas.


 

 

 

Pienso que nunca veré

un poema tan encantador como un árbol.

Joyce Kilmer


 

 

Capítulo 3

—Debes de estar agotada, Regan —se preocupó Nora Regan Reilly, mirando cariñosamente a su única hija, que estaba sentada al otro lado de la mesa del desayuno.

Para los demás, la hermosa Regan de cabello azabache era una estupenda detective privada, pero para Nora su hija de treinta y un años seguía siendo la niña por la que daría su vida.

—Yo la veo bien —opinó Luke Reilly, dejando la taza de café encima de la mesa con ese gesto resuelto que anunciaba su partida.

Un traje azul marino con camisa blanca y corbata negra, uno más de la media docena de atuendos idénticos que poseía, cubría su cuerpo larguirucho de metro noventa y cinco. Luke era dueño de tres funerarias en el norte de New Jersey, de ahí que tuviera que vestir con discreción. Su atractiva cabeza plateada hacía juego con su rostro delgado, que podía parecer sombrío en caso necesario pero que siempre tenía una sonrisa fuera de las salas de visita. Ahora esa sonrisa envolvía a su esposa y su hija.

Estaban sentados a la mesa del desayuno de la casa que los Reilly tenían en Summit, New Jersey, el hogar donde Regan había crecido y en el que Luke y Nora seguían viviendo. También era el lugar donde Nora Regan Reilly escribía las novelas de misterio que la habían hecho famosa. Se levantó para darle a su marido un beso de despedida. Desde que lo habían secuestrado un año atrás, nunca salía por la puerta sin que a ella la embargara el temor de que pudiera ocurrirle algo malo.

Al igual que Regan, Nora poseía facciones clásicas, ojos azules y tez blanca. A diferencia de Regan, era rubia. Con una estatura de metro sesenta, medía diez centímetros menos que su hija y muchos menos aún que su marido.

—No te dejes secuestrar —bromeó solo a medias—. Queremos salir para Vermont a las dos como muy tarde.

—Por lo general, a la gente solo la secuestran una vez en la vida —señaló Regan—. Lo vi la semana pasada en una estadística.

—Y no olvides —le recordó Luke por enésima vez— que, de no haber sido por el dolor y el sufrimiento que padecí, Regan no habría conocido a Jack y ahora no estarías organizando una boda.

Jack Reilly, jefe de la Brigada de Casos Principales del Departamento de Policía de Nueva York y ahora prometido de Regan, había trabajado en el caso de la desaparición de Luke y su joven chófer. No solo atrapó a los secuestradores y recuperó el rescate, sino que en el proceso capturó el corazón de Regan.

—No puedo creer que lleve dos semanas sin ver a Jack —suspiró Regan mientras untaba mantequilla en un panecillo—. Quería recogerme en el aeropuerto de Newark esta mañana, pero le dije que no me importaba tomar un taxi. Tuvo que ir a la oficina a arreglar algunas cosas pero estará aquí a las dos. —Regan bostezó—. Volar de noche me deja un poco atontada.

—Pensándolo bien, creo que tu madre tiene razón —dijo Luke—. Un par de horas de sueño no te harían daño.

Besó a Nora, le alborotó el pelo a Regan y se marchó.

Regan rió.

—Juraría que todavía piensa que tengo seis años.

—Porque estás a punto de casarte. Ya ha empezado a decir que está impaciente por tener nietos.

—Dios, solo de pensar en eso me canso todavía más. Creo que subiré a tumbarme.

Una vez sola, Nora se sirvió otro café y abrió el The New York Times. Las maletas ya estaban en el coche. Quería dedicar la mañana a hacer anotaciones sobre el nuevo libro que acababa de empezar. Todavía no había decidido si Celia, la protagonista, sería interiorista o abogada. Dos tipos de persona diferentes, lo sabía, pero como interiorista resultaba verosímil que Celia hubiera conocido a su primer marido cuando le decoraba el apartamento de Manhattan. No obstante, si era abogada la historia requería otra dinámica.

Lee el periódico, se dijo. Primera lección para una escritora: poner el subconsciente en suspensión hasta que te sientes delante del ordenador. Miró por la ventana. La habitación del desayuno daba a un jardín, ahora nevado, que conducía a la piscina y la pista de tenis. Me encanta esto, pensó. La gente que habla mal de New Jersey me saca de quicio. En fin, como solía decir papá, no saben lo que se pierden.

Envuelta en su albornoz de raso acolchado, Nora se sentía a gusto y contenta. En lugar de perseguir a sinvergüenzas por Los Angeles, Regan estaba en casa y pasaría el fin de semana con ellos. Se había prometido a Jack unas semanas antes y nada menos que a bordo de un globo. Sobre Las Vegas. A Nora le traía sin cuidado dónde o cómo ocurriera, pero estaba entusiasmada con la idea de organizar al fin la boda de Regan. Y no existía un hombre mejor para ella que el maravilloso Jack Reilly.

En unas horas partirían hacia el hermoso Trapp Family Lodge, el hotel donde iban a encontrarse con sus queridos amigos Alvirah y Willy Meehan. ¿Qué más podía pedir?, pensó Nora mientras hojeaba la sección metropolitana del periódico. Sus ojos se posaron de inmediato en la foto en primera plana de una atractiva mujer posando en un bosque con falda larga, blusa y chaleco. El titular decía: EL CENTRO ROCKEFELLER

YA HA ELEGIDO ÁRBOL.

La cara de esta mujer me suena, pensó Nora mientras leía el artículo por encima.

Una pícea azul de veinticinco metros procedente de Stowe, Vermont, está a punto de ocupar su puesto como el árbol de Navidad más famoso del mundo de este año. Elegido por su majestuosa belleza, fue plantado hace casi cincuenta años en un bosque próximo a las tierras de la legendaria familia Von Trapp. Casualmente, Maria von Trapp estaba paseando por el bosque en el momento en que el árbol era plantado y le hicieron una foto posando al lado. Dado que está a punto de cumplirse el cuarenta aniversario de la película musical más famosa del mundo, Sonrisas y lágrimas, y que la película resalta los valores familiares y el coraje frente a la adversidad, el árbol gozará de un recibimiento especial a su llegada a Nueva York.

Será cortado el lunes por la mañana, trasladado en un camión plataforma hasta una barcaza cerca de New Haven y transportado por Long Island Sound hasta Manhattan. A su llegada al centro Rockefeller será recibido por un coro de cientos de escolares de toda la ciudad que interpretarán un popurrí de canciones de Sonrisas y lágrimas.

—Mira tú por dónde —exclamó Nora—. Cortarán el árbol mientras estemos allí. Será divertido verlo. —Y se puso a tararear—: «Las colinas tienen vida...».

 

* * *

 

 

DESDE EL DIVAN

 

Retrato de familia

Jorge Guinzburg.

 

Estoy indignado, doctor —dije al comenzar mi sesión terapéutica. Recibí un mail según el cual un filósofo español define a los argentinos así: "No intentéis conocerlos, porque su alma vive en el mundo impenetrable de la dualidad. Beben en una misma copa la alegría y la amargura. Hacen música de su llanto —el tango— y se ríen de la música de otro; toman en serio los chistes y de todo lo serio hacen bromas".

"Ellos mismos —seguía— no se conocen. Creen en la interpretación de los sueños, en Freud y el horóscopo chino, visitan al médico y también al curandero, todo al mismo tiempo. Tratan a Dios como ''el flaco'' y se mofan de los ritos religiosos, aunque los presidentes no se pierden un Tedéum en la Catedral. No renuncian a sus ilusiones ni aprenden de sus desilusiones. No se puede discutir con los argentinos porque saben y opinan de cualquier cosa y en una mesa de café arreglan todo".

"Ellos son ''el pueblo elegido'', por ellos mismos. Individualmente, se caracterizan por su simpatía y su inteligencia, en grupo son insoportables por su griterío y apasionamiento. Cada uno es un genio, y los genios no se llevan bien entre ellos; por eso es fácil reunir argentinos; unirlos: imposible".

"Un argentino es capaz de lograr todo en el mundo, menos el aplauso de otros argentinos. No le habléis de lógica porque eso implica razonamiento y mesura. Son hiperbólicos y desmesurados, van de un extremo a otro con sus opiniones y sus acciones. Cuando discuten no dicen: No estoy de acuerdo, sino ¡Usted está equivocado!"

Pero eso no es nada, doctor —seguí mientras mi indignación crecía. Además, el filósofo sostiene que "los argentinos aman tanto la contradicción que llaman ''bárbara'' a una mujer linda, ''bestia'' a un erudito y ''genio'' a un simple futbolista. Cuando alguien les pide un favor no dicen simplemente sí, sino ¡cómo no!. Son el único pueblo del mundo que comienza sus frases con la palabra no. Cuando alguien les agradece, dicen: ''No, de nada'' con una sonrisa".

"Los argentinos tienen dos problemas para cada solución. Pero intuyen las soluciones a todo problema. Cualquier argentino dirá que sabe cómo se debe pagar la deuda externa, enderezar a los militares, aconsejar al resto de América latina, disminuir el hambre de Africa y enseñar economía en los EE.UU. Los argentinos tienen metáforas para referirse a lo común con palabras extrañas. Por ejemplo, a un aumento de sueldos le llaman rebalanceo de ingresos; a un incremento de impuestos, modificación de la base imponible; y a una simple devaluación, una variación brusca del tipo de cambio. Un programa económico es siempre un plan de ajuste y a una operación financiera de especulación la denominan bicicleta".

"Tienen un altísimo número de psicólogos y se ufanan de estar siempre al tanto de la última terapia. Tienen un tremendo súper ego, pero no se lo mencionen porque se desestabilizan y entran en crisis. Tienen un espantoso temor al ridículo, pero se describen a sí mismos como liberados. Son prejuiciosos, pero creen ser amplios, generosos y tolerantes. Son racistas al punto de hablar de ''negros de m'' o ''cabecitas negras''.

Y como si esto fuera poco —continué— ese filósofo español remata: "los argentinos son italianos que hablan en español, pretenden sueldos norteamericanos y vivir como ingleses. Dan discursos franceses y votan como senegaleses. Piensan como zurdos y viven como burgueses, alaban el emprendimiento canadiense, tienen una organización boliviana, admiran el orden suizo y practican un desorden iraquí".

Entiendo su indignación, Jorge —interpretó mi terapeuta. Es muy feo que un extranjero hable tan mal de nosotros.

No, doctor —respondí. Yo lo viví como un elogio. Me indigna que no nos hayamos dado cuenta solos de que somos los más grandes del mundo.

Mi terapeuta no respondió, sólo me agregó dos sesiones más por semana.

viernes, 5 de septiembre de 2008

Publicado en la ed. impresa: Suplemento Cultura
Domingo 24 de octubre de 2004
Noticias Edición impresa Cultura Nota
Pasiones prohibidas y religión
Como anticipo de La más bella historia de amor, de Dominique Simonnet (Fondo de Cultura Económica), se publican fragmentos de una entrevista con Jacques Le Goff, el gran medievalista francés


DOMINIQUE SIMONNET: De las costumbres de la Edad Media se destacan dos imágenes: la de un mundo feudal, brutal, viril, conquistador, en el que las mujeres son víctimas; y la del amor cortés, el bello trovador inclinado ante su apuesta señora a quien idealiza pero no toca. Dos estereotipos aparentemente contradictorios... JACQUES LE GOFF: Pero no lo son. La violencia guerrera del feudalismo medieval coexiste muy bien, en la literatura, con la exaltación de la feminidad, la castidad y la pasión propia del amor cortés. Por otra parte, se encontraría una dicotomía similar en la civilización japonesa en épocas de los samurais. Pero la historia de la Edad Media civilización japonesa en épocas de los samurais. Pero la historia de la Edad Media, y particularmente el amor cortés, fue objeto de muchas deformaciones y muchos mitos, inventados sobre todo por los románticos que modelaron nuestra sensibilidad. Con Georges Duby, gran medievalista, a menudo nos hacíamos esta pregunta: ¿realmente existió el amor cortés? ¿O no fue más que una fantasía? El historiador católico Henri lrénée Marrou (que escribía bajo el seudónimo de "Davenson") también se había interrogado, en una formulación un poco más brutal: ¿hacían el amor los trovadores? -La pregunta tiene el mérito de ser clara. ¿Y la respuesta? -La documentación de que disponemos sobre el amor en la Edad Media, esencialmente literaria e iconográfica, no nos permite zanjar este último punto. Tal vez los únicos que se aproximaron al amor cortés fueron Eloísa y Abelardo. Tras muchas vacilaciones, hoy pienso que su correspondencia fue modificada un poco, pero que es auténtica. -Porque habían conocido una pasión secreta fuera del matrimonio, Abelardo fue castrado y Eloísa, enclaustrada... -Sí, pero esos dos son casos únicos. Y más tarde se convertirán en símbolos: en Le roman de la rose (El libro de la rosa) figuran en buen lugar entre las miniaturas de enamorados. Si bien impregnó levemente las costumbres de las clases superiores (porque las fantasías de una época siempre influyen sobre la realidad), el ideal cortés no las perturbó en profundidad. Para mí, era esencialmente literario, y se atrincheraba en lo imaginario [...]. -Tristán e Isolda, el filtro de la pasión, esos caballeros que guerreaban soñando con sus bellas, esas declaraciones de fidelidad declamadas, un pie en tierra, en los torneos... ¿Todo eso no sería más que literatura, entonces? -En efecto, así me inclino a pensarlo. Lo que sabemos de las costumbres de esa época es bastante diferente y no va en el sentido de una práctica "cortés" entre hombres y mujeres. Jean-Charles Huchet, por su parte, ha escrito un buen libro sobre El amor descortés. -Tratemos entonces de comprender lo que ocurría entre ellos. Tras la caída del Imperio Romano vienen los bárbaros, francos, visigodos y otros ostrogodos que realmente no son unos tiernos. Al convertirse al cristianismo, ¿adhieren a esa nueva moral puritana de la que nos hablaba Paul Vryne y que, en adelante, hace reinar el orden sexual? -La cristianización de las costumbres fue muy lenta. La internalización de las concepciones de la Iglesia en las mentalidades y las prácticas fue un trabajo de siglos. Sobre la base de los escritos de Gregario de Tours, uno de los grandes cronistas de la Galia, a menudo se insistió en el carácter salvaje del primer período de la Edad Media, lo que no era totalmente falso. En esos tiempos, en la época merovingia, la poligamia, que ya casi no existía en Roma, todavía era practicada por la aristocracia bárbara. ¡Hasta el padre de San Luis, Luis VIII (1223), los reyes francos fueron polígamos! Cantidad de escándalos ocurrieron al respecto alrededor de Lotario o Roberto el Piadoso en las cercanías del año 1000. -En esa época, sin embargo, la gente se casa según reglas extremadamente estrictas. -Estamos muy poco informados sobre las prácticas de los campesinos, que constituían, sin embargo, el 90% de la sociedad. En todo caso, para los nobles, el matrimonio era de "conveniencia", vale decir, arreglado por el rey, el primer casamentero, que conservaba su dominio sobre la nobleza prodigándole favores, tierras y dotes. Georges Duby, por ejemplo, contó cómo Ricardo Corazón de León y Juan sin Tierra se aseguraron el juramento de fidelidad de Guillermo el Mariscal, un señor que fue uno de sus principales guerreros y consejeros: lo hicieron casarse con mujeres pertenecientes a un rango más elevado, lo que le daba prestigio. En el interior de la familia, eran los ancianos los que orquestaban el matrimonio. Además, éste era un contrato civil, firmado ante un notario y limitado a la Europa meridional. -Que en consecuencia escapaba al control de la Iglesia. -Sí. Pero a partir del siglo XII, la Iglesia va a extender poco a poco su poder sobre el matrimonio: lo instituye como sacramento (pero no lo será realmente sino en el siglo XV, cuando se lo celebrará en el interior de una iglesia y ya no delante) e impone su modelo: la indisolubilidad de los lazos y la monogamia. De este modo, otorga a los esposos más libertades de las que tenían hasta entonces. -¡Más libertades! -¡Claro! No olvidemos hasta qué punto la moral antigua era opresiva, como la describe justamente Paul Veyne. Esta vez, el matrimonio cristiano reclama el consentimiento de cada uno de los esposos, lo que no ocurría antes. No sólo el del marido, que puede oponerse al poder del monarca o de su familia, sino también el de la mujer. -Consentimiento mutuo, tal vez... Los esposos adquieren un nuevo derecho. Pero ¿lo ejercen realmente? -No seamos ingenuos: muchos casados no aprovechaban esa liberalidad porque el peso de la sociedad seguía manifestándose. No obstante, se conocen varios ejemplos de procesos ante los tribunales eclesiásticos donde los casados reclamaban esa libertad de elección que les era negada. Comparado con las prácticas del mundo grecorromano (no olvidemos que, en la democracia ateniense, las mujeres no tenían ningún derecho), el cristianismo, en cierto sentido, hizo progresar el estatus de la mujer mediante esa idea revolucionaria del consentimiento mutuo. -Pero como reverso de la medalla, la Iglesia se insinúa en la intimidad de la pareja casada. -Exactamente. Michel Foucault y yo habíamos observado hasta qué punto el año 1215 marcó profundamente la psicología y la cultura del Occidente. Ese año se decreta la obligación para todos los cristianos, de ambos sexos, a partir de los 14 años, de confesarse por lo menos una vez al año, lo que va a desembocar en la comunión pascual y el examen de conciencia, base de nuestra introspección y del psicoanálisis (pero el confesionario sólo será inventado en el siglo XVI y se generalizará en el XVII). Fue también en 1215 cuando el cuarto concilio de Letrán, al reunir a los obispos cristianos romanos bajo la autoridad del papa, torna obligatorias las amonestaciones un mes antes del matrimonio. -Cualquiera, si tiene una buena razón para hacerlo, puede oponerse a un matrimonio. ¿Por qué una medida semejante? -El objetivo es impedir la consanguinidad: originalmente, la prohibición se extendía hasta la séptima generación, pero en una sociedad más o menos endógama eso no era realista, y se contentaron con imponerla hasta la cuarta generación. Para la Iglesia, es un medio de control. Pero al mismo tiempo, las amonestaciones dan a los futuros casados la posibilidad de hacer anular el matrimonio. En consecuencia, para ellos es una ocasión de conquistar cierta independencia. Muy explícitamente, la Iglesia quiere contrarrestar el poder del linaje y el peso de las familias. -Pero el matrimonio cristiano es indisoluble. No hay divorcio, contrariamente a los romanos... -Las mujeres se refugian en el adulterio. Eso es precisamente lo que refleja la literatura cortés, que florece en ese momento. En realidad, ¿de qué habla ella? De jóvenes caballeros que hacen todo para apoderarse de la mujer de otro. En esta concepción, el himeneo se desarrolla siempre fuera del matrimonio y en el adulterio. Tristán e Isolda es el adulterio. Ginebra y Lancelote es el adulterio. El amor cortés es el adulterio. Y tal vez, reprimida, hipótesis que se ha planteado, la homosexualidad. Uno de los principales cronistas del siglo XII, Foucher de Chartres, lo dice claramente: entre las motivaciones que llevaban a los caballeros a la cruzada estaba la búsqueda de mujeres. Máxime cuando en ese momento el fuerte crecimiento demográfico produjo, en la capa de la nobleza, cantidad de jóvenes varones sin mujeres. Entre las que seguían a los cruzados había prostitutas, pero en ocasiones también esposas. Eleonor de Aquitania, que era una verdadera zorra únicamente preocupada por el poder y el sexo, aprovechó las cruzadas para engañar a su marido Luis VII. En cuanto a San Luis, no fue un marido ideal: cuando su mujer Margarita de Provenza dio a luz en pleno desastre de su primera cruzada, tras haber llevado a cabo hábiles negociaciones para liberarlo, ni siquiera se tomó el trabajo de ir a visitarla. El mismo Joinville, su cronista y admirador, se sintió indignado. -Al mismo tiempo, en ese clima un poco hipócrita, se desarrolla la idea de virginidad. -El prestigio de las vírgenes ya había sido exaltado por el paganismo romano. Los cristianos retoman y promueven esta idea. En la sociedad europea occidental (hagamos a un lado Bizancio y la Europa Oriental, que está bajo su férula), el culto de la Virgen María se impone a partir del siglo XII. La Virgen se ubica por encima de todos los santos, que, en el curso de la Edad Media, se especializan: uno supuestamente cura tal enfermedad, otro hace fecundas a las mujeres o salva del naufragio... La Virgen se vuelve mediadora de sabiduría y salvación, adquiere un nuevo estatus en la sociedad, y no es indiferente que sea una mujer. También simboliza el triunfo de la maternidad, dándole un carácter místico y sentimental. Las madres, las que dan la vida, adquieren prestigio, fundamentalmente cuando, al disminuir la mortalidad infantil gracias a los progresos de la alimentación y la higiene, dan a luz a niños en buenas condiciones que llegan a adultos. -Pero la virginidad es también la castidad. La sexualidad es condenada cada vez más severamente. -Por supuesto. María permanece virgen en el matrimonio y Cristo es soltero. Paul Veyne se refirió a ello: la condena de la sexualidad fue inaugurada por los romanos, que habían instaurado una suerte de puritanismo de la virilidad, limitaron la vida sexual al matrimonio y condenaron el aborto. El cristianismo generaliza esta moral y le añade un nuevo motivo: la exigencia de pureza, justificada por la cercanía del fin del mundo. San Pablo lo enuncia: "Os lo digo, hermanos, el tiempo se está acortando. En adelante, que quienes tienen mujer vivan como si no la tuviesen". ¡Y algunos extremistas de la pureza llegan hasta a castrarse! Esa es la gran novedad: la carne es un pecado. Todavía más: el pecado original es un acto carnal. -La humanidad fue engendrada en la falta que caracteriza todo acoplamiento. -Sí. Esta idea, que no se encuentra en el Evangelio de Juan (la carne es redimida por Jesús porque "el verbo se hizo carne"), fue promovida por San Pablo, que es muy antifeminista ("Dios condenó el pecado en la carne, porque el deseo de la carne es la muerte"), y popularizada por los padres de la Iglesia. -Y va a ser una pesada carga sobre las costumbres durante siglos y siglos. -Sí. En efecto, el modelo monástico va a influir fuertemente sobre la mentalidad occidental. Para mí, ése es el aspecto más negativo del cristianismo. Esta doctrina va a justificar la represión de una gran cantidad de prácticas sexuales. La sexualidad se convierte entonces en lujuria, concupiscencia, fornicación, cosa que condena el sexto mandamiento ("no fornicarás"). La alta Edad Media había retomado las prohibiciones del Antiguo Testamento (incesto, desnudez, homosexualidad, sodomía, coito durante las reglas), el Eclesiastés es directamente antifeminista ("El pecado comenzó por la mujer y por ella todos moriremos"). En adelante, el cuerpo es asimilado a un sitio de desenfreno. Pierde su dignidad.

(De mi archivo. personal. Me pareció curioso e interesante.)
Mario D Raffo

martes, 5 de agosto de 2008


LOS CINCO EN EL PÁRAMO MISTERIOSO (ENID BLYTON)



ARGUMENTO:

Los Cinco van a pasar las vacaciones a un picadero, donde conocen a una curiosa niña, Enrique, que al igual que Jorge, le gustaría ser un chico.

Cerca de éste se extiende un brumoso páramo denominado el "Páramo Misterioso", ya que desaparece gente y por la noche hay extraños ruidos. Además, una caravana de gitanos se adentra en él cada pocos meses, y nadie sabe la razón.

Cuando los chicos van a acampar allí, observan que algo extraño sucede, relacionado con los gitanos. ¡Empieza una nueva aventura!

sábado, 2 de agosto de 2008

LA GUERRA DE TROYA
En aquellos tiempos, el reino de los dioses estaba más cerca del mundo de los hombres, y los dioses solían dejarse ver entre nosotros, manifestándose a veces como tales, otras en forma humana y aun otras en forma de animal. También la gente que vivía por entonces estaba más cerca de los dioses que nosotros, y las grandes gestas y maravillas eran mucho más corrientes, por lo que sus historias son más nobles y ricas que las nuestras. Para que no desaparezcan de la faz de la tierra, he decidido poner por escrito todas las historias que he oíd
o de la guerra en Troya: de cómo empezó, cómo se libró y cómo se terminó.




Con estas palabras de Femio, bardo de Ítaca y amigo de Odiseo, se abre esta arrolladora novela de Lindsay Clarke sobre los mitos y las leyendas que surgieron de la guerra librada por la ciudad de Troya en la Edad de Bronce y que siempre han cautivado la imaginación del mundo.

Es un relato de dos poderosas generaciones de hombres y mujeres y de sus destinos, en el que mito e historia se entrecruzan y los conflictos humanos corren paralelos a las disputas entre los dioses inmortales. Peleo y Tetis, Paris y Helena, Agamenón y Clitemnestra, Odiseo y Penélope, Aquiles y Héctor: cobran nueva vida en esta vibrante versión, fiel a la forma en que sucedieron los hechos, pero captando la atención del lector con un drama pasional de gran actualidad.

La guerra de Troya ha sido traducida a varios idiomas y fue todo un acontecimiento editorial en Gran Bretaña, quizá porque se dirige a un mundo que sigue asolado por los conflictos violentos y aborda importantes aspectos de nuestra propia experiencia abriendo nuestra fantasía al rico acervo de la mitología.

Lindsay Clarke Inglaterra (Halifax, 1939)
Recibió el Premio Whitbread 1989 de Ficción por The Chymical Wedding. Otras de sus obras que también han tenido gran repercusión popular son Alice's Masque y Parzival and the Stone from Heaven. Posee amplios conocimientos de mitología e imparte clases

martes, 22 de julio de 2008

ENSAYO SOBRE EL ENSAYO


ESTIMULANTE. La escritura de un ensayo resulta en un ejercicio de creatividad, imaginación, rigor y sapiencia.
En el texto que a continuación se publica, la Prof. Elsa Elida Von Fehleisen se aproxima a una definición de una forma literaria que, retomando una frase de Isidoro Blastein, tiene entre sus objetivos descorrer el velo de la belleza y desgarrar el velo de la estupidez humana.



En este camino que es búsqueda, y que se hará al andar, como dijo el poeta, lo mejor es situar un punto de partida o de referencia y ese lugar, situado nel mezzo del camino de la vida literaria occidental es, sin duda, la obra maestra de Montaigne: sus famosos Essais.Alguien dijo por ahí (no recuerdo quién, ni donde), que el ensayo es “una pirueta de la idea”. Estaría en lo cierto si fuese una idea que lo provoca, pero lo que caracteriza al género es la riqueza y multiplicidad de las ideas que tan pronto se aproximan como se alejan, en constante movilidad. En este aspecto sí es verdad lo de la pirueta, porque como en el juego de la mancha lo toco y disparo.De ninguna manera es esto lo fundamental; sólo vale como una aproximación a lo nuclear: quiero decir algo sobre algo.El quid está en el cómo, porque no se trata de divagar ni de bailar con cualquier son, sino de desvelarse y desvelar en el sentido de dotar al pensamiento de la necesaria agudeza y tensión para quitar velos que nos permitan acceder a la verdad oculta; pero no dejarla desnuda, sino velada por nuevas transparencias, porque un ensayo no es una colección de obviedades, ni de sospechosas certezas.ELASTICIDAD. Tiene razón Rafael Virasoro cuando habla de “la desmesurada elasticidad del ensayo” o de lo que se cree que es.El objeto está hecho con palabras, debe ser liviano pero no el sentido de liviandad y superficialidad, sino librado del peso de la documentación, pruebas y citas bibliográficas. Ortega y Gasset que lo manejó bien, dijo que “el ensayo es la ciencia, sin la prueba escrita”. Está bien que se supriman los documentos probatorios, pero no pasa lo mismo con las citas, pues su supresión conlleva dos riesgos: uno, que el escritor aparezca como un punguista de las ideas de otro; dos, que deja a los asertos que se formulen, lindantes con la especulación, uno de los ingredientes de la ensayística borgeana. Pero cuidado: ¡no es para todos la bota de potro!Por las razones más arriba anotadas no pueden entrar en la categoría ensayo las monografías, los tratados, los análisis críticos o investigaciones históricas que por su misma índole exigen un aparato crítico que les confiere densidad y les hace sobrepasar los límites de extensión aceptables.Pueden entrar sin rubor, como ensayos breves, un artículo periodístico bien escrito, con las notas tipificadoras de un ensayo, un comentario sobre una obra literaria, la presentación de un libro o una exégesis histórica.Las páginas literarias de los diarios, en otras épocas, eran habitualmente, verdaderos ejemplos de esas manifestaciones. Las modernas orientaciones de la crítica les han quitado sabor, trastocado amenidad por pesantez y fruición por aburrimiento.Sarmiento, a quien se lo presenta siempre con cara de pocos amigos y en postura de vejete agrio cuando no loco, maneja los ingredientes señalados, con suma habilidad y nos entrega en sus viajes regocijantes digresiones.Es precisamente la disgresión, un componente salutífero del ADN ensayístico. Bioy Casares, ese escritor que supo manejar el género, dice que “con las digresiones entra en los escritos la vida”.MAESTROS. Conviene aclarar que aunque ensayos se han escrito desde la antigüedad, (¿qué si no un ensayo ad usum tempori es De Senectute de Cicerón?), es en el siglo XX que este género adquiere categoría de tal y presenta diferente índole.En nuestra lengua fueron maestros Unamuno, Ortega y Marañón y lo fueron por su extraordinaria “capacidad para aumentar y extender el nivel de conciencia del lector”. Con estas pocas palabras, Harold Bloom caracteriza al género literario, y creo que ése es o debe ser el objetivo que persigue el ensayista: a lo que el lector desvelado puede entender y comprender, el escritor arrima unas pautas que sólo tienen por objeto mostrarle el falso realismo de lo aparencial y acceder a lo profundo del corazón abierto.En América latina han cultivado este género personalidades de la talla de Pedro Henríquez Ureña, José Vasconcelos, Alfonso Reyes, Octavio Paz, Jorge Luis Borges, Rafael Martínez Estrada, Héctor Murena, Ricardo Rojas y Alfredo Palacios.RASGOS. El objetivo de este trabajo es señalar ciertos rasgos que formarán parte de su intrínseca naturaleza. Son fundamentales en un ensayo el ritmo en la construcción del escrito y que prevalezcan la ideación y la originalidad, que deben ocupar los espacios que dejan vacíos la elocuencia y la hinchazón.Esto no quiere decir que el ensayo baje su temperatura, que siempre debe estar a pocos grados de la pasión, sin quemarse.Y en este punto es bueno agregar que el ensayista camina por el filo del riesgo y todas las caídas al vacío, son de su exclusiva responsabilidad, sin arnés y sin soga. Y esto sólo pueden hacerlo los espíritus libres y valientes.Duele, duele, pero como señalaba Isidoro Blastein: “La poesía descorre el velo de la belleza; el humor desgarra el velo de la estupidez humana”. El ensayo debe cumplir ambas funciones. Por eso es tan importante el manejo de un habla especial, personalísima y cuidada.CARACTERÍSTICAS. Una caracterización más o menos acertada del ensayo comienza por su aspecto formal. Y en este punto hay acuerdo en que se trata de un escrito en prosa, es un objeto literario, su extensión es limitada y la medida prudente es no mayor de veinte páginas. Esto vale para el ensayo literario; para el de tipo científico o histórico, la medida no rige.Hay obras que son una concatenación de ensayos breves y la mayor extensión no les quita carácter siempre que presenten las notas que los tipifican.En lo que respecta a su organización interna debemos señalar que debe ser ameno, vivaz y si se me permite, arriesgado. Además debe poner a disposición del lector claridad de elocución y correcto manejo de la lengua. Debe ser visionario en el sentido de ir más allá “de sus carnales muros”, según expresa Joaquín V. González. Se trata de que proponga un enfoque original, evidenciar un talento penetrante con una opinión personal que es inexcusable. No por nada señala Enrique Lynch que “no se puede hacer un ensayo desde la estupidez”.Para lograr estos propósitos, el ensayista cuenta, por toda herramienta, con el lenguaje, su lenguaje. Y aquí si hay que ajustar la cincha: nada de vulgarismos comunes, nada de sintaxis reumáticas, decir lo más con lo menos, evitar la cargazón, imprimirle un ritmo ágil y usar el discurso connotativo. Además, elegir la palabra justa, fundante, no meramente decorativa y en todo momento debe haber elegancia y buen gusto.Todo en su justa medida y armoniosamente. Cualquier exceso en tan delicados ingredientes, pone al ensayo en situación lindera con un libelo.El don verbal que Borges admiraba en el Ulises de Joyce y en Quevedo, debe ser administrado con discreción y elegancia, con humildad y eficacia, para no caer en la desagradable pedantería o suficiencia.APROXIMACIÓN. Cualquiera puede darse cuenta de que con todo lo que aquí se ha dicho y mostrado, es ilusorio creer que se pueda formular un concepto “claro, uniforme, inequívoco”, como aspiraba el Dr. Rafael Virasoro en el inicio de su colaboración sobre El ensayo para la Revista Universidad Nº 78, de la Universidad Nacional del Litoral.Es con esa aspiración que encabecé este Ensayo sobre el Ensayo y, como es evidente, estamos en el mismo punto desde el cual partimos. De todos modos creo modestamente que poco debe importar el concepto si el escrito, llámese como se llamare, ha movilizado nuestras ideas, si nos ha desarrollado la capacidad de pensar y si nos ha conmovido por su belleza y la verdad de su formulación y, si internamente somos un poquitito mejores que antes, es lo que cuenta.Un poeta amigo (Miguel Angel Federik) lo dice mejor que yo, cuando en su Imaginario de Santa Ana expresa: “La palabra ve por mí, toca, huele, anda”.Y, si quiere disfrutar con ensayos verdaderos lea a Octavio Paz en El laberinto de la soledad, o Los penúltimos días, de Héctor Murena o alguno de los que escribe en la actualidad Santiago Kovadloff o Abel Posse.

martes, 1 de julio de 2008

JABULANI LIBROS PRESENTA

“Los Cielos Postergados”
Poemas de Mario D. Raffo
Inustraciones:,
Zunilda Amado

A modo de prólogo


Dice Mario: “Dedico este libro a CAÑADA ROSQUÍN, con esas mayúsculas con que estará escrito siempre en mí, en mis últimas ilusiones. Junto a la inevitable esperanza de regresar para quedarme. Esto es lo que me mantiene vivo. Allí están esos “Cielos postergados” que le dan título. En Cañada disfruté mi infancia junto a mis abuelos, Cecilia y Manuel. Una infancia viva, cargadas de anécdotas que me gustaría saber contar con esa gracia que nos mueve a todos cuando somos niños y sin esa petulancia que a veces nos contamina a los escritores… Allí soy siempre el nieto de… Y, ¿saben una cosa? Es como mejor me siento. La abuela, que era maestra, ¡fundó una escuela! ¿Ay algo más lindo? Mi abuelo fue bancario. Siendo español lo primero que le pidieron al llegar al pueblo fue pasar a máquina los estatutos de la Sociedad Italiana… Él venía de Rosario que es la ciudad más importante de la zona. Mi abuelo sólo había podido ir a la escuela primaria pero fue cadete de una importante escribanía donde aprendió a escribir a máquina. También le permitían usar la biblioteca para completar, ampliar, lo que aprendía en la escuela. En ese hogar crecí yo. En un sabio equilibrio de amor y el “rigor” que pueden marcar dos abuelos dedicados todo el tiempo a un nieto que los necesitaba, y mucho. Yo nací con parálisis cerebral, por eso estaba con ellos mientras mis padres me compraban y criaban un hermano que desde muy pequeño fue mi sostén. Pero, volviendo a mi niñez, mis abuelos tuvieron esa sabiduría de no permitirme la autocompasión. Tampoco los caprichos. Manej´7-aban cada situación como si se diera naturalmente: A veces yo quería ir a pasear en auto y no estaba prevista ninguna salida pero el abuelo, o la abuela “se acordaban” que había que ir a comprar kerosén, o alguna otra cosa pesada y ahí iba con mi abuelo en el auto: Aquel inolvidable De Soto 38’.”

Zuny Amado es autodidacta. Tanto en el dibujo, por computadora, como en la poesía, donde suelta vuelo con su alma bella, dulce y noble. Para ver fragmentos de su libro "Azules Imperfectos" que he tenido el enorme placer de prologar También pueden visitar el nuevo blog de la escritora en: www.estiloamado.blogspot.com
CONSONANCIAS


Ser tu amigo es una forma de certeza;
Abrigo, tibio pan y es la abundancia.
Es soñar a cuatro vientos; Y es la distancia
que ya no puede ser aquí en mi mesa.

Por ti un tibio sol se despereza
sobre la mezquindad y la arrogancia.
Me habitas con un sol de consonancias
del quieto manantial de tu belleza.

Me abrazo a tu cercana poesía
llegada desde un mar de lejanías
dejando junto a mí tu sol primero.

Por eso quedo aquí en la certeza
de amarte en cada forma de pureza
y ser de tu ternura el mensajero…!


( Imagen: “ Distancias…” de Zunilda Amado)


¿A QUIÉN…?

Si supieras lo profundo de mi pena,
volverías, sé muy bien que volverías!
Desde donde nadie ha vuelto, ¡tú lo harías!
a tornar mi oscuridad en luna llena.

De tu vientre maternal, las cosas buenas
volverían a nacer, ¡sé que lo harían!
Por fin conocería la Poesía
que nunca puedo hallar en mis poemas.

Hálito de amor, aquí te espero,
porque nunca te olvidé, porque te quiero,
como aman las espinas a las rosas!

A quién representar con mi reflejo,
si nunca has de volver, ni eres mi espejo;
Acaso una invención de mi congoja.

(Imagen :”Ángel tras los muros…” de Zunilda Amado)

LOS CIELOS POSTERGADOS


¡Volver…!
Volveré una tarde dorada y en calma.
Con los ojos ávidos,
volver a esa paz.
Aquella vieja parra, el pájaro, el rocío;
Volver a mi verdad…!

Me espera una bandada de amigos,
y una plaza.
Allí seré el alegre jugar de los gorriones.
Allí seré la luna coqueta del jardín.
Las manos de la abuela
que tejen horizontes de sueños
para mí.
Volver en las espigas
rumbo al pan de quienes luchan.
Y en las manos ya olvidadas
hoy también quiero ser pan.
Ser polen en el aire dorado de la tarde.
Florecer justo en los labios
de aquel amor casi olvidado,
y en fugitivos pétalos
amarla una vez más.

Etérea doncella, aurora dormida,
húmedos cabellos de miel,
quisiera esta tarde pasear de tu mano,
perderme en asombros,
ser niño otra vez…!

Amor de trigo y luna,
capullo esperado,
canto enamorado,
luz del más allá:
Húndeme en tu vientre
de luna y rocío
hasta que la aurora
nos llame una vez más…!

(Imagen: “¡Regresa a casa…Primavera!” de Zunilda Amado)